📝 HISTORIA EN BREVE

  • La mayoría de los comportamientos "malos" de los perros, por ejemplo, la hiperactividad, jalar la correa y saltar, tienen su origen en algo que un humano hizo o dejó de hacer durante muchas interacciones con el perro
  • La hiperactividad es poco común en los animales; la mayoría de los perros "hiperactivos" suelen hacer poco ejercicio y carecen de la estimulación mental adecuada
  • Jalar la correa es algo natural en los perros, pero casi cualquier perro puede ser entrenado para no hacerlo
  • Saltar sobre las personas suele ser el equivalente canino a dar un gran abrazo y beso; puedes evitar que lo haga al enseñarle una conducta alternativa positiva
  • Otra opción es enseñarle a tu perro la orden "abajo". Si salta, dale la orden y recompénsalo cuando sus cuatro patas toquen el suelo

La mayoría de los expertos en comportamiento animal concuerdan en que el comportamiento de un perro casi siempre está relacionado con algo que su dueño, cuidador o adiestrador hizo o no en algún momento de su vida. De hecho, muchos dueños de perros se sorprenden al descubrir que el comportamiento que más les molesta de su perro es en realidad un comportamiento que ellos mismos han fomentado sin darse cuenta

Tres ejemplos de comportamientos indeseados que son el resultado de la interacción humana (o la falta de interacción adecuada) con los perros son la llamada hiperactividad, jalar la correa y saltar sobre las personas.

Hiperactividad

En la actualidad, el término hiperactivo suele ser común, y muchos dueños de mascotas lo usan para describir a un perro muy activo. Pero, a pesar de la popularidad de dicho término, el síndrome clínico de hiperactividad es bastante raro en las mascotas.

Los veterinarios y etólogos coinciden que la mayoría de los síntomas de hiperactividad que perciben los dueños de perros en realidad son comportamientos específicos de la raza, conductas condicionadas o que son el resultado de la falta de estimulación física o mental adecuada, o una combinación de ellas. Es importante identificar la diferencia entre un comportamiento canino anormal y un comportamiento que podría ser indeseable pero que en realidad es normal dadas las circunstancias del perro.

Existen muchas cosas que podrían afectar el comportamiento de tu perro, incluyendo si está solo o no le hacen caso la mayor parte del tiempo, no se ejercita lo suficiente o no ha recibido un entrenamiento de obediencia. También es posible que, sin querer, lo hayas condicionado a tener que realizar alguna acción física para llamar la atención, o que sea castigado por comportamientos no deseados en lugar de ser recompensado por comportamientos deseados.

Si notas que tu perro está mucho más tranquilo después de pasear en el parque para perros o de jugar con tus hijos en el patio, está claro que quemar energía física y mental tiene un efecto positivo en su comportamiento. Los perros que no satisfacen sus necesidades diarias de actividad física, interacción social, estimulación mental y enriquecimiento ambiental podrían parecer hiperactivos al tratar de satisfacer dichas necesidades.

Corrección del comportamiento: Dado que muy pocos perros son en realidad hiperactivos, te recomiendo evaluar su estilo de vida desde todas las perspectivas.

  • Asegúrate de que haga el ejercicio suficiente. Elige actividades que le gusten a tu perro para que esté feliz de hacerlas.
  • Estimula su mente con rompecabezas, juguetes dispensadores de premios, caminatas, chapuzones y otras actividades que favorezcan sus instintos naturales.
  • Enfócate en los comportamientos deseados en lugar de en lo que no quieres que haga. Los perros responden a los refuerzos positivos, que no incluyen el castigo.
  • Lleva a tu perro a una clase de obediencia o a una actividad que le ayude a concentrarse, como el trabajo de nariz.
  • Bríndale una alimentación balanceada y adecuada para su especie para evitar intolerancias alimentarias, deficiencias de aminoácidos (la deficiencia de triptófano es común en las alimentaciones caseras y puede afectar el comportamiento) y alergias comunes en perros alimentados con comida comercial de baja calidad. En mi opinión, los veterinarios pasan por alto cuánto puede influir la sensibilidad a los alimentos en el comportamiento inquieto e hiperactivo.
  • Consulta con un veterinario integral sobre el uso de suplementos como L-teanina, ashwagandha, rodiola, GABA, melatonina, lúpulo, manzanilla, raíz de valeriana, esencias florales y aceite de CBD si tu perro ha sido diagnosticado con ansiedad o hiperactividad.

Jalar la correa

Este es un comportamiento tan natural para la mayoría de los perros que es fácil restarle importancia, en especial si paseas a un perro pequeño o mediano cuyo jalón es fácil de controlar. Pero si lo permites, tu perro aprenderá a interpretar la tensión de la correa como una señal para avanzar a toda velocidad.

Jalar la correa no solo es molesto, sino peligroso. Si la correa está sujeta al collar de tu perro, podría lesionar su cuello o espalda. Si es de raza grande o gigante, podría causarte lesiones e incluso podría ser difícil controlarlo.

Corregir el comportamiento: estos pasos pueden ayudarte a entrenar a tu perro a caminar con correa:

  • Permite que tu cachorro arrastre la correa detrás de él, luego vuelve a tomar la correa. Déjalo que te dirija durante unos segundos mientras sujetas la correa con suavidad. Camina más despacio para que se sienta obligado a disminuir el ritmo y en última instancia, a detenerse. Toma un descanso para felicitarlo.
  • Luego, déjalo que te vuelva a dirigir, pero cuando levantes la correa, llámalo y quédate quieto. Si jala la correa, mantén tu posición sin jalarlo. El objetivo es que aprenda a mantener la correa floja al dirigirse hacia ti. Cuando lo haga, llámalo y felicítalo.
  • Si regresa hasta ti, felicítalo más y dale un premio. Si se detiene antes de llegar a ti, jala un poco la correa. Llámalo de inmediato para que regrese. Felicítalo conforme se vaya acercando y dale un premio cuando llegue a ti. Muchos perros solo necesitan repetirlo dos o tres veces para entender que cuando no jalan la correa recibirán premios y felicitaciones.
  • Cuando tu cachorro aprenda que acercarse a ti reduce la tensión de la correa, puedes comenzar a retroceder cuando se acerque para que siga moviéndose.
  • Enseguida, date la vuelta y comienza a caminar para que te siga. Si te pasa, camina en otra dirección para que vuelva a seguirte. El objetivo es que aprenda a seguirte sin jalar la correa.

Dependiendo del temperamento de tu cachorro, puedes comenzar con sesiones de 5 a 15 minutos. Practica controlarlo con la correa durante intervalos de 30 segundos. Desde el primer momento en que comiences a entrenarlo con la correa, debes asegurarte que tu perro no logre nada al jalarse.

A algunos perros les toma más tiempo aprender a no jalar la correa. Ten paciencia, y no comiences una lucha de poder con tu cachorro. No le des jalones bruscos ni uses la correa para corregirlo o castigarlo. Si alguno de los dos se siente frustrado o cansado lo mejor es volver a casa. Después de cada sesión, felicítalo y juega con él algo que le guste.

Saltar

A veces, cuando los dueños de perros conocen por primera vez a su nuevo cachorro o perro adulto, el hecho de que salten para saludarlos puede resultarles bastante atractivo. Tu nuevo miembro peludo de la familia está encantado de verte ¿y cómo no enamorarse de eso? Así que te ríes cuando lo hace, lo acaricias mientras lo empujas para que se baje o esperas hasta que el decida bajarse.

Y ¿cuál es el resultado? El saltador, aprende que a) te gusta cuando salta y b) recibe atención cuando salta. Su comportamiento saltarín ha sido recompensado y reforzado. Pero, después llega el momento en que debe aprender a dejar de hacerlo. Un perro que salta puede suponer una amenaza para las personas que no tienen buen equilibrio, para quienes llevan algo, para amigos y desconocidos que visten ropa elegante, para los niños pequeños y para otras personas.

Corregir el comportamiento: empujarlo con la rodilla o, peor aún, patearlo como forma de castigo (o solo para alejarlo) es contraproducente porque no le está enseñando un comportamiento más aceptable para reemplazar el inaceptable. Además, usar la rodilla o el pie puede causarle lesiones a ambos.

También está el problema de reforzar el mal comportamiento al prestarle atención cuando salta. El perro necesita un comportamiento sustituto que sea igual de motivador, por ejemplo, enseñarle a sentarse para saludar a todos. Sentarse se convierte en el comportamiento alternativo que se recompensa con caricias o premios.

Mientras le enseñas a sentarse para saludar, es importante que dejes de reaccionar cuando salte sobre ti. Dale la espalda, párate derecho e ignóralo. Así, no recibe la atención que busca y le envía el mensaje de que no estás satisfecho con su rutina de saltos. Con el tiempo, se dará cuenta de que si se sienta conseguirá la atención que buscaba al saltar. Otra opción es enseñarle a tu perro la orden "abajo". Si salta, dale la orden y recompénsalo cuando sus cuatro patas toquen el suelo.


🔍 Fuentes y referencias