📝    HISTORIA EN BREVE

  • Investigadores en Reino Unido Descubrieron un trastorno convulsivo común en gatos mayores que se activa con ciertos sonidos. El trastorno se llama convulsiones por reflejo audiogénico felino (FARS, por sus siglas en ingles)
  • Las reacciones que mostraron los gatitos fueron similares a los movimientos espasmódicos que se observan en las crisis epilépticas, las convulsiones y la pérdida de equilibrio
  • Los investigadores entrevistaron a los dueños de 96 gatos con este trastorno para determinar qué tipos de sonidos provocaban las convulsiones. Todos los gatos tenían entre 10 y 19 años
  • Las convulsiones variaban en gravedad, entre leves y graves, siendo el desencadenante más común el crujir del papel de aluminio, el cual provocó convulsiones en 82 de los 96 gatos
  • Los investigadores están trabajando para identificar la base genética del FARS y, además, están elaborando un informe sobre el tratamiento recomendado para este trastorno

En el Reino Unido existe un trastorno convulsivo muy extraño en los gatos conocido como "síndrome de Tom y Jerry". Se le llama así por el personaje de la serie Tom, quien tiene un fuerte reflejo y se sobresalta de forma involuntaria cuando oye ciertos sonidos.

En el Reino Unido, los gatos de repente sufrían convulsiones que parecían estar provocadas por ruidos cotidianos, como el crujir del papel de periódico, el clic del ratón de la computadora y otros sonidos comunes del hogar.

Las reacciones que mostraban los gatitos eran similares a los movimientos espasmódicos que se observan en las crisis epilépticas, las convulsiones y la pérdida de equilibrio. Entre las reacciones menos graves se encontraban el nerviosismo, quedar paralizado, correr en círculos y chocar contra objetos. Todos los gatos se recuperaron una vez que el sonido paró y las convulsiones cesaron.

En ese momento, un equipo de investigadores del Reino Unido estaba investigando este fenómeno. Los veterinarios se dedicaron a buscar más casos de este síndrome para que los investigadores pudieran detectar tendencias, como si algunos gatos podrían ser más susceptibles que otros y si ciertos sonidos son más propensos a provocar una reacción que otros.

La historia se difundió por todas partes y los investigadores recibieron cientos de respuestas de dueños de gatos de todo el mundo cuyas mascotas también habían sufrido convulsiones en respuesta a ciertos tipos de sonidos. Algo que la mayoría de los dueños tenían en común era que sus veterinarios no tenían la menor idea sobre el trastorno y, a menudo, ni siquiera creían que fuera un sonido lo que provocaba la convulsión.

El estudio concluye que algunos gatos sufren convulsiones por reflejo audiogénico felino (FARS)

En abril de este año, los investigadores del Reino Unido que forman parte de Davies Veterinary Specialists, International Cat Care (una organización de bienestar felino) y el University College of London, publicaron sus hallazgos en el Journal of Feline Medicine and Surgery. 1

El equipo recopiló información detallada sobre 96 gatos, incluyendo los tipos de convulsiones que experimentaban, su duración y los sonidos que parecían provocar la reacción.

Los investigadores concluyeron que algunos gatos parecen sufrir convulsiones causadas por sonidos y denominaron al trastorno convulsiones por reflejo audiogénico felino (FARS, por sus siglas en inglés).

Hallazgos adicionales del estudio

  • Algunos sonidos provocaron convulsiones "no convulsivas"
  • Algunos sonidos provocaban breves espasmos en un músculo o grupo de músculos
  • Algunos sonidos provocaban convulsiones tónico-clónicas, que son convulsiones en todo el cuerpo y duran varios minutos
  • Los sonidos que con mayor frecuencia desencadenaron convulsiones fueron:
    • El crujido del papel de aluminio (82 gatos)
    • Escribir en el teclado o hacer clic con el ratón de la computadora (61 gatos)
    • Golpear un tazón de cerámica con una cuchara de metal (79 gatos)
    • Golpear monedas o llaves entre sí (59 gatos)
    • Golpear objetos de vidrio (72 gatos)
    • Golpear de forma repetida algún objeto con las uñas (38 gatos)
    • Arrugar papel o bolsa de plástico (71 gatos)
    • Chasquear la lengua (24 gatos)
    • Los desencadenantes menos comunes incluyeron:
    • Arrancar la envoltura de un paquete
    • El tintineo del collar del perro cuando se rasca
    • Los mensajes de texto y timbres del celular
    • Impresora
    • Alarma digital
    • Cortar leña
    • Velcro
    • Bloques de madera siendo golpeados entre sí
    • El chasquido de la estufa al encenderla
    • Caminar descalzo o con zapatos que rechinan sobre el suelo de madera
    • El sonido del agua corriendo
    • El grito agudo de un niño (en una sola ocasión)
    • Gatos de todas las razas se vieron afectados, pero la afección fue más común en la raza birmana
    • Los 96 gatos del estudio tenían entre 10 y 19 años de edad, y los investigadores creen que, debido a que los animales de mayor edad tienden a presentar otros problemas de salud, se puede pasar por alto un trastorno convulsivo

Los investigadores confirmaron que evitar emitir estos sonidos redujo las convulsiones de los gatos y que cuanto más fuerte es el sonido, más grave es la convulsión. Como te imaginarás, los dueños dijeron que a veces era difícil evitar ciertos sonidos.

En resumen: mediante un cuestionario seleccionado con cuidado y los historiales médicos, un estudio del Reino Unido reveló un síndrome hasta ahora desconocido, llamado convulsiones por reflejo audiogénico felino (FARS), en gatitos mayores, que es probable que se haya pasado por alto porque los gatos mayores y geriátricos a menudo tienen otros problemas de salud al mismo tiempo.

Los investigadores recomiendan un medicamento específico para las convulsiones por FARS

Los investigadores esperan que la publicación de los resultados del estudio sirva para crear conciencia entre los veterinarios sobre esta enfermedad. Los científicos se encuentran trabajando para identificar la base genética de este trastorno, y el equipo de investigación también está preparando un informe en el que se describen las posibles opciones de tratamiento. De acuerdo con Mark Lowrie, el autor principal del estudio de Davies Veterinary Specialists:

“Nos hemos sentido abrumados por la respuesta a nuestro trabajo. Pronto se publicará un segundo estudio que sugiere que el levetiracetam es una excelente opción farmacológica para el tratamiento de esta enfermedad. Por nuestra experiencia, podemos afirmar que este medicamento puede eliminar por completo las convulsiones inducidas por el sonido en los gatos, incluidas las sacudidas espasmódicas. Uno de los dueños afirmó que el levetiracetam había sido "una auténtica medicina milagrosa para mi gato".2

Los medicamentos veterinarios tradicionales más utilizados para tratar las convulsiones en mascotas son el fenobarbital y el bromuro de potasio. El fenobarbital puede causar daño hepático y se asocia con numerosas interacciones con otros medicamentos.

El bromuro de potasio está relacionado con la pancreatitis y nunca se utiliza en gatos porque puede causar enfermedades inflamatorias en los pulmones.

El levetiracetam, cuyo nombre comercial es Keppra, se desarrolló como medicamento para las convulsiones en humanos y se ha adoptado para uso veterinario. El medicamento no se metaboliza en el organismo (los riñones lo eliminan sin cambios), por lo que es seguro para su uso en pacientes con enfermedad hepática. 3 Sin embargo, los pacientes con insuficiencia renal (entre los que, por desgracia, se encuentra un gran porcentaje de gatos mayores) deben recibir una dosis controlada y ser supervisados con cuidado, ya que sus riñones eliminan el fármaco del organismo con menos eficacia.

Otra desventaja es que el levetiracetam debe administrarse tres veces al día para controlar las convulsiones en las mascotas. Hasta la fecha, los únicos efectos secundarios a corto plazo observados en gatos son somnolencia y una disminución temporal del apetito.

Tratamiento natural para gatos con convulsiones provocadas por sonidos

Si tu gato tiene una convulsión que parece ser provocada por un sonido en particular, es importante hablar con el veterinario al respecto lo antes posible. Por supuesto, si la convulsión es grave y tu mascota no se recupera, debes buscar atención veterinaria de inmediato.

Si tu veterinario conoce el síndrome FARS y recomienda levetiracetam (o cualquier otro medicamento) para tu gato, actúa con precaución y consulta con un veterinario holístico si es posible. La regla general es la siguiente: un animal debe tener más de una convulsión tonicoclonica generalizada al mes para que se pueda considerar el administrarle medicamentos.

Es evidente que lo primero que querrás hacer es eliminar el sonido causante de la reacción de tu gato del entorno. Si eso no es posible o hay múltiples factores que provocan el ruido, hay que tener en cuenta que existe toda una serie de sustancias naturales que pueden ayudar a aumentar el umbral de convulsiones de tu gato. Por ejemplo, el uso de terapias como la acupuntura, la medicina herbal, la quiropráctica y los suplementos nutricionales pueden ayudar a aumentar el umbral de convulsiones en los pacientes.

Si tu gato tiene convulsiones, lo importante es llevar un registro de las fechas, horas y la intensidad de los episodios. Muchas veces hay una relación entre las convulsiones y un momento específico del mes, del año o incluso de la luna. En el caso de las convulsiones inducidas por el sonido, la información del registro puede ser muy útil para identificar el ruido que las provoca.

La vacunosis también puede ser una causa fundamental de estas extrañas convulsiones, por lo que no se deben aplicar vacunas adicionales de ningún tipo a los gatos que sufren convulsiones inducidas por el sonido. Desintoxicar a estos pacientes de vacunas previas puede ser muy beneficioso.

Además de los suplementos que pueden ayudar a prolongar el umbral de convulsiones, considera la posibilidad de utilizar la homeopatía o la medicina tradicional china antes de recurrir al tratamiento convencional.

Tu gato también debe seguir una “dieta cetogénica” que no contenga carbohidratos, con cantidades moderadas de grasa y altos niveles de proteína. Las dietas cetogénicas han demostrado ser beneficiosas para tratar los trastornos convulsivos en humanos, y resulta que una dieta cetogénica es la definición de nutrición adecuada para gatos (y perros).