📝    HISTORIA EN BREVE

  • Si tienes un gato y un perro en la familia, es posible que hayas tenido que hacer algún "cambio en su alimentación" cuando se te acabó la comida de uno de ellos
  • Para perros y gatos sanos, probar un poco de la comida del otro o incluso una comida completa de vez en cuando, no es motivo para preocuparse
  • Sin embargo, es importante tener en cuenta que los gatos y los perros son especies diferentes y como tales, requieren de una alimentación específica y adaptada a su especie para estar en estado óptimo de salud
  • Tanto los felinos como los caninos son carnívoros (es decir, comen carne), pero con una distinción muy importante: los gatos son carnívoros obligados, mientras que los perros son carnívoros carroñeros
  • Lo mejor es darle a tu perro o gato comida segura para humanos específica para su especie hasta que puedas prepararle o comprarle más de su comida habitual

"¿Está bien que mi gato coma la comida de mi perro?" Según la veterinaria Megan Keller, esta es una pregunta habitual que hacen los dueños de mascotas durante las visitas al veterinario.

“La respuesta corta es sí, un gato puede comer una pequeña cantidad de comida para perros y no tener ninguna toxicidad ni efectos duraderos”, escribe la Dra. Megan en un artículo para PetMD. “Sin embargo, la respuesta más larga abarca las diferencias específicas de cada especie entre nuestros amigos felinos y caninos. Aunque un poco de comida para perros no les hará daño a los gatos, sin duda tampoco les ayudaría a alcanzar su mejor estado de salud posible”

Muchas personas que tienen en su casa miembros caninos y felinos se preguntan si de verdad existe una diferencia entre la comida para perros y la comida para gatos. Esta pregunta surge a menudo cuando al dueño se le acaba un tipo de comida para mascotas y se pregunta si hay algún inconveniente en darle al perro un poco de comida para gatos, o viceversa.

Esta pregunta también puede surgir cuando un perro que es muy curioso pasa de largo de su propia comida y se va directo al plato de comida del gato.

Un perro o gato sano no sufrirá por comer una comida diseñada para otra especie. Si tu perro sano devora un plato de comida para gatos mientras no te das cuenta, o viceversa, no hay de qué preocuparse (excepto por algunas heces blandas).

Alimentación para gatos vs. Alimentación para perros

La razón por la que alimentamos a los perros diferente de los gatos es porque cada especie requiere su propio perfil de nutrientes para una salud óptima. Tanto los felinos como los caninos son carnívoros (es decir, comen carne), pero con una distinción muy importante: los gatos son carnívoros obligados, mientras que los perros son carnívoros carroñeros. La definición de un carnívoro obligado de la Enciclopedia del Nuevo Mundo:

Un carnívoro obligado (o carnívoro verdadero) es un animal que debe consumir carne para desarrollarse de forma adecuada (Syufy 2008). Pueden consumir otros alimentos, como frutas, miel, granos, etc., pero su alimentación debe incluir carne.
Los carnívoros verdaderos carecen de la fisiología necesaria para digerir materia vegetal de forma efectiva y, de hecho, algunos mamíferos carnívoros consumen vegetales como vomitivos.
El gato doméstico es un excelente ejemplo de carnívoro obligado, como lo son todos los demás felinos (Pierson 2008). 1

De acuerdo con la Dra. Megan, “Los perros son en realidad omnívoros. Un omnívoro tiene una alimentación más flexible y puede comer tanto carne como vegetales sin problemas. Sin embargo, aunque los perros pueden digerir carne y carbohidratos, no son omnívoros por naturaleza, ya que, de ser así, se desarrollarían de forma saludable con una alimentación rica en carbohidratos, pero no es así.

Los perros desarrollan enfermedades como diabetes, obesidad y miocardiopatía dilatada (MCD) cuando se les alimenta con alimentos ricos en carbohidratos y bajos en proteínas animales. Los perros son carroñeros o carnívoros facultativos. Su alimentación se basa en la carne, pero pueden sobrevivir solo con material vegetal si es necesario. La palabra clave aquí es “sobrevivir”. Sobrevivir no es prosperar. Prosperar es desarrollarse con una vitalidad óptima y resistencia a las enfermedades. Sobrevivir significa mantenerse vivo (y con el tiempo ir desarrollando problemas médicos debido a enfermedades degenerativas que son prevenibles).

Uno de los argumentos para alimentar a los perros con granos o alimentos de origen vegetal o incluso una alimentación vegetariana parece ser la diferencia entre carnívoros obligados y carroñeros. Se cree que, dado que los perros no son carnívoros estrictos, como los gatos, podrían hacer una transición fácil a una alimentación sin carne. Pero esa es una idea equivocada y peligrosa.

Solo porque los perros pueden sobrevivir con una alimentación a base de plantas no significa que sean omnívoros. En cuestión taxonómica, los perros pertenecen al orden de los carnívoros (Carnivora) y a la familia Canidae junto con otros mamíferos carnívoros. 

Los gatos tienen un requerimiento único de proteína animal

Los gatos deben comer carne y órganos animales para satisfacer sus necesidades nutricionales, y las proteínas de origen vegetal (granos y vegetales) no son suficientes para reemplazarlas. Las proteínas derivadas del tejido animal contienen un perfil completo de aminoácidos, los cuales son componentes esenciales de las proteínas. Las proteínas de origen vegetal no pueden proporcionar todos los aminoácidos importantes para sustentar la salud de un carnívoro obligado.

Los seres humanos son omnívoros por naturaleza, tienen la capacidad fisiológica de convertir las proteínas vegetales en los elementos faltantes y necesarios de un perfil completo de aminoácidos. Los perros también pueden hacerlo, pero de forma muy limitada, y en el caso de los gatos, no cuentan con la fisiología necesaria en absoluto.

Además, los gatos requieren mucha mayor cantidad de proteína en su alimentación, en comparación con otros animales. Los gatitos requieren 1.5 veces más proteína que los cachorros, y los gatos adultos necesitan de 2 a 3 veces la cantidad de proteína que requieren los perros adultos.

Esto sucede porque mientras que otras especies de mamíferos usan la mayoría de las proteínas que consumen para desarrollar y mantener su cuerpo, los gatos usan proteínas para dicho objetivo y como fuente de energía.

Cuando otras especies de animales se alimentan con una alimentación baja en proteínas, su cuerpo se ajusta para conservar los aminoácidos y controlar las deficiencias. Sin embargo, el cuerpo de un gato debe continuar usando proteínas incluso cuando no se obtienen suficientes cantidades por medio de la alimentación, por lo que la desnutrición de proteínas ocurre muy rápido en gatos enfermos, heridos, o que sufren de anorexia.

Aparte de tener una mayor necesidad de proteínas, los gatos también necesitan mayor cantidad de ciertos aminoácidos específicos que se encuentran en el tejido animal de manera natural.

Uno de los aminoácidos faltantes en los vegetales es la taurina; este se encuentra en la carne muscular de los animales, en particular el corazón y el hígado. La deficiencia de taurina causa serios problemas de salud en los gatos. La Dra. Megan escribe:

“Los gatos (y los seres humanos) se encuentran entre los pocos mamíferos que no tienen la habilidad de producir taurina, por lo que deben obtenerla a través de sus alimentos. Los gatos que carecen de taurina en su alimentación pueden tener:
Corazones debilitados (miocardiopatía dilatada)
Pérdida de visión
Problemas digestivos
Todos los alimentos para gatos que se comercializan hoy en día contienen taurina añadida; sin embargo, rara vez se incluye en los alimentos para perros

Los perros pueden producir su propia taurina si se les proporcionan cantidades adecuadas de aminoácidos en su comida.

Los gatos también necesitan determinados nutrientes y vitaminas

Los gatos han evolucionado cazando diferentes especies de presas que los perros, por lo que sus necesidades nutricionales son diferentes. Necesitan una cantidad especial de vitamina A, que solo se encuentra de forma natural en los tejidos animales. Carecen de las enzimas intestinales necesarias para convertir el B-caroteno de origen vegetal en la forma activa de la vitamina A. La vitamina A es esencial para mantener la capacidad ocular, el desarrollo óseo y muscular, la salud reproductiva y la de los tejidos epiteliales.

Los gatos también son incapaces de convertir las fuentes vegetales de ácidos grasos omega-3 en EPA y DHA, esenciales para la salud, por lo que deben consumir estos ácidos grasos de cadena larga de forma directa a través de su alimentación. De igual manera, los gatos requieren cinco veces más tiamina (vitamina B1) en su alimentación que los perros.

“El tejido animal es la fuente más común de niacina en la comida para gatos, pero las plantas también contienen bajos niveles de niacina”, escribe Megan. “Sin embargo, los alimentos con un menor contenido de tejido animal y un mayor contenido de tejido vegetal, como los granos, tal vez no proporcionen a los gatos los niveles adecuados de niacina que necesitan".

Una deficiencia de tiamina puede resultar en un pelaje de mala calidad, pérdida de apetito, postura encorvada, problemas neurológicos que incluyen convulsiones e incluso la muerte. Por desgracia, la tiamina no es un nutriente estable en los alimentos comerciales para mascotas y sus niveles podrían disminuir de manera significativa en función del tiempo que se mantiene almacenado el producto, por lo que muchos gatos podrían presentar una deficiencia salvo que consuman alimentos frescos.

La vitamina D es esencial en la alimentación de todos los mamíferos. Los gatos (y los perros) deben consumir vitamina D en su alimentación (no pueden sintetizarla a través de la piel). El hígado y el tejido graso de las presas son ricos en vitamina D.

El ácido araquidónico es un ácido graso omega-6 que los perros pueden producir por sí mismos, pero que los gatos deben obtener a través de su alimentación.

Los gatos necesitan una alimentación húmeda

Otra característica biológica distintiva de los gatos es su necesidad de obtener la mayor parte de sus requerimientos de agua por medio de los alimentos que consumen.

Los gatos domésticos, que han evolucionado de sus ancestros que habitaban en el desierto, no son tan receptivos a la sensación de sed o deshidratación como otros animales. A diferencia de los perros que beben agua de sus tazones con mucha frecuencia, cuando los gatos reciben una alimentación no húmeda (como croquetas), no sienten la necesidad de buscar otra fuente de agua para compensar la diferencia entre lo que requieren y lo que reciben de sus alimentos.

Esto puede causar una deshidratación leve y crónica, un padecimiento que podría generar una enfermedad, en especial en los riñones y el tracto urinario inferior felino.

Una alimentación específica, según su especie, es siempre la mejor opción 

Es claro que los gatos no pueden prosperar con una alimentación diseñada para perros. Y, si bien los perros pueden sobrevivir con alimento para gatos, lo cierto es que no es la mejor opción.

Una alimentación diseñada para gatitos tiene un contenido mucho más alto de calorías, proteínas y grasas que la que necesitan los perros. Una alimentación a base de comida para gatos, incluso en perros muy sanos, puede acabar provocándoles sobrepeso, episodios de diarrea y vómitos, y un riesgo mayor de pancreatitis, lo que puede poner en peligro su vida.

En conclusión: en caso de emergencia, un perro sano puede comer comida para gatos, o un gato sano puede comer comida para perros. No obstante, la mejor opción es ofrecer a tu perro o gato alimentos seguros para humanos específicos para su especie hasta que puedas prepararle o comprarle más de su comida habitual.