📝 HISTORIA EN BREVE

  • La gastroenteritis hemorrágica (GEH) ataca sin previo aviso, suele afectar a perros sanos y puede escalar con rapidez hasta convertirse en una emergencia mortal si no se recibe atención veterinaria inmediata y un tratamiento agresivo con líquidos
  • Las razas pequeñas y miniatura, como los Yorkies y los Caniches Toy, son las más propensas junto con los perros de unos cinco años a la GEH. No obstante, esta enfermedad puede afectar a cualquier perro, sin importar su tamaño, edad o raza
  • El crecimiento excesivo de clostridios (un tipo de bacteria), la pancreatitis, las sensibilidades alimentarias, el estrés y los detonantes ambientales desconocidos son posibles factores contribuyentes, pero no se ha identificado una causa definitiva única para la GEH
  • Los diagnósticos veterinarios se basan en los síntomas actuales, análisis de sangre (como el hematocrito) y descartar otras enfermedades graves como el parvovirus, los parásitos o las obstrucciones internas
  • Después del tratamiento en el hospital, los cuidados en casa incluyen comidas blandas, hidratación, probióticos, reducción del estrés y un control cuidadoso para prevenir recaídas y mantener la salud intestinal a largo plazo

Cuando tu querido compañero canino se enferma de repente y presenta vómitos, diarrea y pérdida de energía, esto puede ser muy alarmante y angustiante. La gastroenteritis hemorrágica (GEH) es una enfermedad muy grave que puede manifestarse con estos síntomas repentinos y severos.

Esta enfermedad puede afectar a cualquier perro, sin importar su raza o edad, pero suele aparecer más en razas pequeñas y miniatura. Identificarla a tiempo y buscar ayuda veterinaria de inmediato te ayudará a garantizar el mejor resultado para tu mascota.

¿Qué es la GEH y por qué puede ser mortal?

Hoy en día es conocida como síndrome de diarrea hemorrágica aguda (SDHA) y causa inflamación en el estómago e intestinos, junto con sangrado interno. Los síntomas iniciales se presentan como vómitos y diarrea con sangre repentinos. 1 La GEH es angustiante, pero debes entender que es una condición tratable, siempre y cuando se trate a tiempo.

Debido a la rápida pérdida de líquidos, sobre todo a través del tránsito intestinal, esta enfermedad puede provocar en poco tiempo deshidratación grave, presión arterial baja y, en casos extremos, shock o incluso la muerte. 2 Debido a esto la GEH se clasifica como una emergencia veterinaria y requiere atención inmediata.

Aunque tu perro parece estar bien antes de que aparezcan los síntomas, su estado puede empeorar de un momento a otro, así que reconocer las primeras señales y actuar rápido puede cambiar mucho el resultado.

Signos de gastroenteritis hemorrágica a los que se debe de poner atención

Uno de los aspectos más preocupantes de la GEH es lo rápido que avanza. Aunque tu perro parezca estar bien por la mañana, al cabo de unas horas podría estar sufriendo un grave malestar. Por lo tanto, debes saber cómo identificar las señales de advertencia. Los síntomas comunes incluyen:3

  • Diarrea profusa y con sangre (que a menudo se describe como una consistencia gelatinosa, similar a la mermelada de frambuesa)
  • Vómitos recurrentes (con o sin sangre)
  • Letargo o debilidad
  • Pérdida de apetito
  • Señales de malestar abdominal, como lloriqueos, inquietud, una postura encorvada o dolor al intentar levantarlos o tocarles el abdomen

¿Qué perros son más propensos a padecer GEH?

La GEH puede afectar a perros de cualquier edad, raza o tamaño, pero se han observado varios patrones que sugieren que algunos perros podrían ser más vulnerables. 4

  • Las razas pequeñas y miniaturas son más comunes los casos reportados. Esto incluye razas como Yorkies, Caniches miniatura, Schnauzers miniatura, Pinschers miniatura y Bichón maltés.
  • Los perros jóvenes y de mediana edad, sobre todo los que tienen alrededor de 5 años, son los más afectados.
  • Los perros con un historial de pancreatitis o sensibilidad gastrointestinal podrían tener un mayor riesgo.

Aunque tu perro no entre en ninguna de estas categorías de alto riesgo, podría desarrollar GEH sin previo aviso. Es por eso que todos los dueños de perros deben vigilar cualquier cambio repentino en la salud o el comportamiento de su perro.

Factores que pueden contribuir a la GEH

Aunque se sigue investigando, aún no se ha determinado la causa exacta de la gastroenteritis hemorrágica. Lo más probable es que haya varios factores que contribuyan a esta enfermedad, en lugar de una sola causa identificable. Estos incluyen:5

  • Clostridium perfringens, es un tipo de bacteria que se encuentra en la flora intestinal de muchos animales y que a menudo se detecta en perros afectados. Podría liberar toxinas que dañan el revestimiento intestinal, lo que provoca pérdida de líquidos y sangrado.
  • La pancreatitis, la inflamación del páncreas puede afectar la liberación de enzimas digestivas como la tripsina. Eso puede hacer que se acumulen toxinas bacterianas y dañen el tracto intestinal.
  • Las alergias o sensibilidades alimentarias, sobre todo a alimentos o premios nuevos, estos podrían desencadenar una respuesta inflamatoria en algunos perros.
  • Estrés ambiental, como mudarse a una nueva casa o la exposición a ruidos fuertes, es un posible desencadenante.
  • Los parásitos o infecciones podrían influir en algunos casos, sobre todo cuando varios perros del mismo entorno enferman al mismo tiempo.

El diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad son cruciales para la supervivencia de tu mascota

Si crees que tu mascota tiene GEH, debes llevarla al veterinario para que la revise y la trate de inmediato. El veterinario llevará a cabo una serie de análisis para confirmar esta enfermedad, tales como:6,7

  • Hematocrito: este análisis de sangre mide la concentración de glóbulos rojos. Valores superiores al 60 % son un claro indicio de deshidratación y suelen apuntar a una hemorragia gastrointestinal grave.
  • Exámenes fecales y pruebas de parvovirus para descartar enfermedades gastrointestinales infecciosas, como las causadas por virus, bacterias o parásitos.
  • Radiografías o ecografías para examinar órganos internos y descartar obstrucciones o tumores.
  • Paneles de orina y bioquímica para evaluar la función renal, los niveles de proteínas y los electrolitos, así como para descartar otras causas como la enfermedad de Addison (hipoadrenocorticismo).

Cómo tratar la GEH y cuidar a tu mascota durante su recuperación

Tras el diagnóstico, el veterinario recomendará un tratamiento inmediato junto con una terapia intravenosa intensiva. El veterinario te recomendará que tu mascota permanezca hospitalizada durante al menos 24 o 48 horas para supervisarla y asegurarse del correcto suministro de líquidos intravenosos para evitar la deshidratación.

Tu mascota será monitoreada de cerca para detectar señales de mejoría o complicaciones. Siempre que el tratamiento sea administrado de inmediato, es posible observar una mejora notable en las primeras 12 a 24 horas. Los tratamientos adicionales que el veterinario podría sugerir incluyen:

  • Antibióticos, sobre todo si hay sospecha de una infección bacteriana.
  • Medicamentos contra las náuseas y la diarrea para aliviar y reducir la pérdida adicional de líquidos.
  • Transfusiones de plasma, en casos graves, se puede administrar para corregir niveles de proteínas en sangre muy bajos.
  • Remedios naturales como la terapia con láser frío y la acupuntura también son útiles para aliviar el dolor, reducir la inflamación y ayudar a sanar el intestino. 

Además, es importante no darle comida ni agua durante las primeras 24 horas para que el tracto gastrointestinal de tu mascota pueda descansar y recuperarse. Una vez que tu perro sea dado de alta, deberás monitorear de cerca su condición. Ten en cuenta estos consejos:8

  • Retoma la alimentación poco a poco: empieza con una alimentación blanda, como carne de pollo hervida y arroz blanco o calabaza enlatada. Esto ayuda a que el estómago se asiente y favorece una digestión ligera. El caldo de huesos casero (sin cebolla) también es una opción estupenda. Poco a poco, vuelve a darle a tu perro su alimentación habitual en un periodo de entre siete y catorce días, a menos que el veterinario te diga que la transición debe ser más larga.
  • Mantén a tu perro hidratado: el acceso a agua limpia en todo momento es esencial. Si tu perro aún se está recuperando, el veterinario podría recomendarle soluciones de electrolitos para ayudar a la rehidratación.
  • Observa si hay recaídas: entre el 10 % y el 15 % de los perros que padecen GEH podrían sufrir una recaída. Presta atención a la consistencia y el aspecto de las heces. Si ves sangre o si los síntomas regresan, comunícate con el veterinario de inmediato. Evita también darle alimentos ricos en grasas o premios (como vísceras, queso, helado, etc.) si sospechas que pueden haber provocado el episodio inicial de GEH.
  • Mantén un entorno libre de estrés: minimiza los ruidos fuertes, el caos o la exposición a perros desconocidos. Un entorno tranquilo puede favorecer la recuperación y reducir la probabilidad de recaídas.
  •  Cuida su salud digestiva: considera agregar un suplemento probiótico a la rutina de tu perro. Los probióticos ayudan a mantener equilibradas las bacterias benéficas en el intestino y pueden prevenir futuros brotes. Si no estás seguro de cuál usar, considera realizar una prueba de microbioma para averiguar qué cepas probióticas serían las más adecuadas para tu mascota. Los suplementos herbales recomendados por un veterinario integral también pueden ayudar a corregir cualquier desequilibrio que podría estar contribuyendo a la aparición de GEH en el sistema digestivo de tu mascota.

La GEH puede ser alarmante, pero con las medidas adecuadas puedes ayudar a que tu mascota tenga más posibilidades de sobrevivir

Es normal sentirse preocupado o abrumado cuando aparece una enfermedad, sobre todo si es algo tan grave e inquietante como la GEH. Sin embargo, con los conocimientos adecuados y trabajando mano a mano con un veterinario integral, podrás guiar a tu mascota en este desafío.

Lo más importante es que siempre confíes en tus instintos. Si algo parece estar mal (ya sea un cambio en el apetito, la energía o el aspecto de las heces de tu perro), es mejor consultar al veterinario antes que esperar. Después de todo, para que tu cachorro se sienta mejor, lo primero que debes hacer es cuidar su barriguita, ya que la salud digestiva es clave para su bienestar general.