📝HISTORIA EN BREVE

  • Las úlceras corneales son una lesión ocular muy común en los perros y suelen deberse a un traumatismo en el ojo, un cuerpo extraño, una infección, sequedad ocular o una estructura anormal del ojo
  • La gravedad de una úlcera corneal depende de cuántas capas de la córnea estén afectadas
  • Los síntomas de una úlcera corneal incluyen entrecerrar el ojo o frotárselo con la pata, lagrimeo, sensibilidad a la luz y un ojo rojo e inflamado
  • El tratamiento depende de la causa subyacente y de la gravedad de la úlcera; las úlceras que tardan mucho en sanar a menudo pueden tratarse de manera eficaz con gotas oftálmicas elaboradas con el propio suero del paciente
  • Las gotas oftálmicas naturales y otros remedios naturales, junto con una alimentación rica en antioxidantes, también pueden ser muy beneficiosos tanto para sanar las úlceras corneales como para prevenir su reaparición

La córnea del ojo de tu perro es la cubierta o capa más externa, y todas las demás partes del ojo, incluidos el iris y la pupila, se encuentran detrás de ella. La córnea es transparente (se puede ver a través de ella) y permite que la luz entre en el ojo. También funciona como una barrera que protege las estructuras internas del ojo de bacterias, sustancias químicas, objetos extraños o cualquier otro agente que pudiera causar daño e interferir con la visión de tu perro. La córnea se compone de cuatro capas:

  • El epitelio, que es la capa más externa.
  • La membrana basal, que se encuentra justo debajo del epitelio.
  • El estroma, que constituye la mayor parte del grosor de la córnea.
  • La membrana de Descemet, que es la capa más interna.

Cómo se producen las úlceras corneales

Las heridas de la córnea, que suelen deberse a una abrasión, un rasguño, una punción u otro traumatismo en el ojo, se denominan úlceras corneales. Otras causas de ulceración incluyen:

  • Un cuerpo extraño en el ojo.
  • La incapacidad de cerrar los párpados por completo.
  • Una quemadura química.
  • El entropión (los párpados se pliegan hacia dentro).
  • Una infección.
  • Una enfermedad.
  • La falta de una cantidad adecuada de lágrimas.
  • La parálisis del nervio facial.

Las úlceras corneales, que a veces se denominan queratitis ulcerativa, son una lesión ocular común en los perros (y los gatos), y pueden causar mucha irritación y molestias a tu mascota.

Ubicaciones habituales de las úlceras corneales

Una úlcera corneal puede afectar desde una hasta las cuatro capas. Una úlcera leve o superficial solo afecta al epitelio, o capa más externa. Las úlceras se consideran graves o profundas cuando también afectan a las capas intermedias y más internas de la córnea. Las úlceras superficiales provocan la pérdida de una parte de la capa epitelial. Las úlceras más profundas que afectan al estroma pueden causar cicatrices importantes y una perforación de la córnea.

Cuando una úlcera atraviesa el estroma y llega hasta la membrana de Descemet, una afección conocida como descemetocele, el problema es bastante grave y puede provocar una perforación. La ubicación de una úlcera corneal depende, hasta cierto punto, de su causa. Una úlcera causada por un traumatismo en el ojo, sequedad ocular, ojos saltones o la parálisis de un nervio facial suele localizarse en el centro de la córnea.

Si hay material extraño atrapado debajo del tercer párpado, la úlcera corneal suele observarse hacia la parte interna del ojo, cerca de la nariz. Si hay entropión o una pestaña rebelde que roza el ojo, la úlcera suele observarse en la periferia de la córnea. Una enfermedad ocular inmunomediada puede causar úlceras en los bordes de la córnea.

Síntomas

Cuando la córnea del ojo de tu perro se lesiona, quedan expuestos nervios sensibles. Es posible que notes que el ojo de tu mascota lagrimea más de lo normal y que ella lo entrecierra o se lo frota con la pata. También puede haber sensibilidad a la luz, una película visible sobre el ojo, secreción o un aspecto rojo, inflamado y doloroso. Tu perro también puede intentar mantener cerrado el ojo afectado.

Algunos perros, en especial las razas de cara achatada (razas braquicéfalas), son más propensos a las úlceras corneales. Entre estas razas se encuentran el bóxer, el Boston terrier, el bulldog, el pequinés, el pug y el shih tzu.

Cómo se diagnostican las úlceras corneales en los perros

El diagnóstico implica un examen cuidadoso del ojo y de la córnea, así como la observación directa de la úlcera mediante una tinción diagnóstica. La tinción o el colorante permite que tu veterinario u oftalmólogo veterinario compruebe si hay erosiones, úlceras u otras lesiones en la córnea. También indicará hasta qué profundidad de las capas de la córnea llega la úlcera. La tinción del ojo también ayuda a descartar otras afecciones oculares con síntomas similares a los de las úlceras corneales.

Otras pruebas para determinar la causa del problema ocular de tu perro pueden incluir una prueba de ojo seco, un análisis de la función del nervio facial, cultivos para detectar bacterias u hongos y análisis de sangre para comprobar la presencia de una infección. A menos que la úlcera corneal de tu perro sea leve (que solo afecte a la capa externa) y no se deba a una afección subyacente, o que tu veterinario tenga mucha experiencia en el tratamiento de afecciones oculares, se recomienda que solicites una derivación a un oftalmólogo veterinario.

Opciones de tratamiento

El tratamiento de una úlcera corneal dependerá, hasta cierto punto, de lo que haya causado la lesión. Las afecciones subyacentes, como el ojo seco, una infección o una enfermedad, deben resolverse o tratarse junto con la lesión corneal para prevenir la reaparición de la úlcera. El tratamiento puede incluir una terapia antimicrobiana tópica, medicamentos para el dolor y fármacos para controlar los espasmos de los músculos oculares.

Con los cuidados adecuados, las úlceras superficiales suelen sanar en una semana o menos. Durante el tratamiento, tu perro podría necesitar un collar isabelino para evitar que se toque los ojos con las patas. Las úlceras más profundas y graves pueden requerir suturas, injertos conjuntivales, colgajos conjuntivales, la colocación de lentes de contacto blandos o incluso un trasplante de córnea.

Los antibióticos orales no deberían formar parte del protocolo de tratamiento de tu perro, ya que no pueden absorberse en una concentración suficiente para tratar o prevenir de manera eficaz las infecciones de la córnea. También deben evitarse los corticosteroides y anestésicos tópicos porque pueden impedir la cicatrización y, a menudo, empeoran la úlcera.

Existe un tipo de úlcera corneal llamada úlcera por licuefacción, en la que la capa del estroma se disuelve de manera progresiva. Se observa con mayor frecuencia en mascotas con una infección bacteriana o fúngica que produce enzimas que descomponen el estroma corneal. La pérdida completa del estroma puede ocurrir en tan solo 24 horas. El tratamiento incluye antimicrobianos, fármacos para inhibir la acción de las enzimas destructivas y, en algunos casos, cirugía.

También existen úlceras corneales conocidas como úlceras refractarias, úlceras indolentes o úlceras del bóxer. Son úlceras superficiales que no cicatrizan bien y tienden a reaparecer, y pueden deberse a una anomalía en la membrana basal de la córnea. Las úlceras debilitan el epitelio que las rodea, el cual puede desprenderse con facilidad.

Las úlceras corneales refractarias suelen observarse en perros de mediana edad o mayores y tienden a desarrollarse en ambos ojos en momentos diferentes. Se observan en una amplia variedad de razas, en especial en perros de cara achatada (braquicéfalos), como el bóxer.

Estas úlceras pueden tardar meses en sanar. Los antimicrobianos tópicos y los medicamentos para el dolor se administran según sea necesario. Es preciso retirar el epitelio suelto bajo anestesia tópica para permitir que avance la cicatrización. En ocasiones se requiere un tratamiento más invasivo, incluida una queratotomía, que consiste en cortar o perforar la córnea para favorecer la adhesión de un nuevo epitelio.

Otro tratamiento tópico que puede ser beneficioso para tratar las úlceras de larga duración son las gotas oftálmicas elaboradas con el propio suero del paciente. Muchos veterinarios integrativos consideran que estas gotas funcionan mejor que los medicamentos que suelen recetarse para este tipo de úlceras. También hay algunas gotas oftálmicas naturales que pueden ser muy beneficiosas para estimular con rapidez el crecimiento de las células epiteliales, incluidas las gotas que contienen glucosaminoglucanos, como el sulfato de condroitina, N-acetilcisteína y soluciones de ácido aminocaproico formuladas específicamente para el ojo.

También suele recomendarse que los perros con úlceras crónicas reciban una alimentación rica en antioxidantes, que incluya alimentos naturalmente ricos en vitamina E, betacaroteno, selenio y ácidos grasos omega-3. Los veterinarios integrativos también pueden sugerir hierbas chinas útiles y una amplia variedad de nutracéuticos beneficiosos para la salud ocular. Estos remedios naturales pueden ayudar a sanar las úlceras y también a prevenir su reaparición.