📝 HISTORIA EN BREVE

  • Para alguien sin experiencia, los bultos en el cuerpo de las mascotas pueden parecer normales, pero algunos podrían requerir atención urgente
  • También hay ciertas razas caninas que son más propensas a desarrollar crecimientos, desde tumores grasos y quistes hasta ciertos tipos de cáncer, como los "tumores de mastocitos"
  • Revisar el cuerpo de tu mascota cada mes te ayudará a detectar cualquier crecimiento nuevo a tiempo
  • Signos como un crecimiento rápido, sangrado o supuración, dolor o cambios en el comportamiento de tu mascota (como lamerse o morderse la zona) indican que es hora de acudir al veterinario
  • La detección temprana, el diagnóstico y el tratamiento adecuado pueden marcar una gran diferencia en la salud y el bienestar de tu mascota a largo plazo

No hay nada más inquietante que sentir un bulto misterioso en el cuerpo de tu perro o gato mientras lo abrazas o le acaricias la barriga. ¿Se trata de algo inofensivo o del comienzo de algo serio?

Ese momento de incertidumbre puede dar miedo, pero el conocimiento es la mejor herramienta. El primer paso es saber por qué aparecen los bultos y qué pueden significar para la salud de tu mascota.

¿Por qué aparecen los bultos?

Aunque existen muchos factores, la mayoría de los veterinarios toman en cuenta la edad, la raza y el estilo de vida de la mascota para determinar cuál es la causa. Las mascotas mayores tienden a desarrollar más tumores grasos y ciertos tipos de cáncer. Algunas razas muy queridas, como los bóxers, los golden retrievers y los labradores retrievers, son más propensas a desarrollar crecimientos cancerosos. 1

Las mascotas que pasan más tiempo al aire libre podrían correr el riesgo de sufrir rasguños, heridas por astillas o espinas, picaduras de insectos o mordeduras de otros animales, lo cual puede causar infecciones bacterianas que forman bultos debajo de la piel, también conocidos como abscesos o granulomas.

No es posible prevenir todos los bultos, pero puedes reducir las probabilidades con visitas regulares al veterinario (dos veces al año para las mascotas de edad avanzada), revisiones mensuales en casa, un buen control del peso, medidas para que tu mascota no se exponga en exceso al sol 2 si tiene pelaje claro, y un buen aseo para reducir los riesgos de infección.

No todos los bultos son iguales

Así como las personas pueden tener pecas, lunares o moretones por diferentes razones, las mascotas pueden desarrollar muchos tipos de bultos. Algunos son inofensivos y de crecimiento lento, otros pueden invadir los tejidos o propagarse, y unos cuantos están relacionados con lesiones o infecciones. No es fácil distinguir unos de otros a simple vista o con el tacto; solo un veterinario puede confirmar el tipo con ayuda de un examen y pruebas de laboratorio. 3

  • Bultos grasos o blandos: suelen ser suaves, blandos y fáciles de mover bajo la piel. El tipo más común es el lipoma, que es un bulto de grasa que desarrollan muchos perros, sobre todo si son de edad avanzada, tienen sobrepeso o pertenecen a ciertas razas como los labradores o los golden retrievers. Pueden alcanzar dimensiones considerables o aparecer en varias partes del cuerpo. Si bien los lipomas suelen ser inofensivos, algunos pueden transformarse en un tipo de cáncer no muy común que se conoce como liposarcoma.
  • Crecimientos cutáneos o con aspecto de verrugas: algunos crecimientos sobresalen de la superficie de la piel y pueden parecer verrugas, pequeños cuernos o lunares. Estos incluyen:
    • Papilomas (causados ​​por un virus y que suelen aparecer alrededor de la boca o, a veces, en las patas)
    • Verrugas cutáneas que se forman en las zonas donde la piel roza entre sí o en puntos de presión
    • Crecimientos excesivos de glándulas sebáceas como tumores 4 de estas glándulas o quistes de queratina

La mayoría de estos crecimientos son benignos, pero será necesario llevar a revisión cualquiera que presente sangrado, costras o cambios en poco tiempo.

  • Quistes o glándulas obstruidas: a veces, se forma un bulto cuando alguna parte de la piel de la mascota, como un folículo piloso o una glándula sebácea, se bloquea. Cuando esto sucede, puede surgir hinchazón y se forma una protuberancia.
    • Los bultos que se forman cuando las glándulas sebáceas se obstruyen se denominan quistes sebáceos, mientras que los quistes foliculares se refieren a las protuberancias que se forman cuando los folículos pilosos se ven afectados. Estos crecimientos suelen sentirse duros al tacto, como una pequeña canica bajo la piel, y si se rompen, podrían liberar una sustancia blanca y espesa
    • Los tumores de la glándula de Meibomio, que se desarrollan en la glándula sebácea del borde del párpado, pueden irritar el ojo y, a veces, se requiere que los extirpe un veterinario 5
  • Crecimientos en la boca y las encías: los bultos no siempre están en la piel, sino que también pueden formarse al interior de la boca. Siempre es bueno recordar que cualquier bulto que afecte el apetito de tu mascota, le dificulte comer, o le provoque una salivación excesiva, debe ser examinado por un veterinario. Estos son algunos tipos de bultos que surgen en la boca:
    • El épulis es un crecimiento del tejido de las encías que suele aparecer por el roce de un diente contra ellas 6
    • Los melanomas orales son bultos cancerosos que se forman en la boca, y pueden ser agresivos y propagarse en poco tiempo 7
  • Cánceres graves: algunos bultos son malignos, lo que significa que pueden propagarse en poco tiempo, dañar los tejidos que los rodean y poner en peligro la vida de tu mascota.
    • Los tumores de mastocitos son los tumores malignos más comunes en los perros. Se pueden encontrar en la superficie de la piel o también debajo de ella
    • Los fibrosarcomas son bultos duros y profundos que podrían invadir los músculos que los rodean
    • Los carcinomas de células escamosas suelen relacionarse con la exposición al sol
    • Los angiosarcomas son tumores agresivos que se desarrollan en los vasos sanguíneos 8, 9
    • Los melanomas son más frecuentes en mascotas con pelaje oscuro, sobre todo en las patas o los dedos
  • Bultos por lesiones o infecciones: no todos los bultos son tumores. Por ejemplo, los abscesos son partes inflamadas de la piel que están llenas de pus, causan dolor y se forman después de una herida o una mordedura. Por otra parte, los granulomas se forman cuando el cuerpo reacciona ante un irritante, como una astilla o la picadura de un insecto. Estos síntomas podrían parecer alarmantes, pero a menudo se pueden tratar en cuanto se encuentra la causa subyacente. 10, 11

Cómo revisar a tu mascota para identificar si tiene bultos

Aunque puede resultar preocupante detectar un nuevo bulto en el cuerpo de tu mascota, lo mejor que puedes hacer para ayudarla es estar al pendiente de su estado de salud. No es necesario acudir al veterinario: una revisión periódica en casa para detectar cualquier bulto puede ayudarte a identificar nuevos crecimientos antes de que se conviertan en un problema grave. 12

  • Elige un momento tranquilo para hacer la revisión: hazlo en un momento en que tu mascota esté relajada y feliz, como después de un paseo, una comida o una sesión de juego.
  • Usa las dos manos: revisa desde la cabeza hasta la cola, palpando su pecho, vientre, patas, axilas, ingle, base de la cola y entre los dedos.
  • Presta atención a los detalles: ¿el bulto es blando o duro? ¿Su textura es lisa o irregular? ¿Se mueve bajo la piel o se siente fijo? ¿Está caliente, rojo o sensible al tacto?
  • Registra lo que descubriste: toma notas, fotos y anota la fecha en que apareció el bulto por primera vez. 13 También puedes medirlo con una regla para llevar un registro de su tamaño.

Si tu mascota tiene más de un bulto, realiza un "mapa de bultos" para hacer un seguimiento de su tamaño y ubicación a lo largo del tiempo. ¿El bulto ha crecido o se ha reducido? ¿Ha cambiado de color o de forma? Anota todos estos datos para que puedas compartirlos con tu veterinario.

Cuando consultar al veterinario (y por qué esperar puede ser contraproducente)

Algunos cambios son indicadores de que es necesario acudir al veterinario. Llámalo de inmediato si un bulto crece con rapidez, cambia de forma, se siente duro o fijo, provoca dolor, se enrojece o se calienta, segrega líquido, o afecta la capacidad de tu mascota para caminar, comer, parpadear o respirar; o si tu mascota comienza a lamerlo, rascarse o morderlo. Muchos dueños de mascotas esperan a que se quiten solos debido a varios mitos que podrían parecen razonables:

  • "Si no le causa dolor, debe ser inofensivo": quizás esta idea proviene de la experiencia humana, en la que el dolor es una señal común de lesión. En las mascotas, algunos tipos de cáncer peligrosos no causan dolor en sus primeras etapas.
  • "Puedo reventarlo como un grano": esta idea podría provenir de la forma en la que se tratan ciertas imperfecciones inofensivas en la piel de las personas. En las mascotas, los bultos pueden ser más profundos o estar conectados a vasos sanguíneos, y reventarlos a veces puede conllevar un riesgo de infección o de que se propaguen células cancerosas.
  • "Se va a quitar solo": ya que las protuberancias pequeñas por mordeduras o rasguños a menudo se desvanecen, los dueños asumen que todos los bultos lo harán. Por desgracia, algunos tumores agresivos, como los de mastocitos y ciertos quistes, pueden reducirse un poco antes de empeorar.

Si un bulto aumenta de tamaño de la noche a la mañana, sangra mucho, tiene mal olor o provoca dificultades para respirar, lleva a tu mascota a un servicio de urgencias cuanto antes. 14,15

Qué esperar en la clínica veterinaria

Una vez que hayas reservado una cita, tu veterinario comenzará con un examen físico, palpando el bulto y revisando el resto del cuerpo de tu mascota para buscar otros cambios. A partir de eso, podría sugerir alguna de las siguientes pruebas para delimitar qué está pasando con exactitud:

  • La aspiración con aguja fina (FNA, por sus siglas en inglés) consiste en una punción rápida con una aguja pequeña para recolectar células, las cuales se examinarán a profundidad bajo el microscopio. Esta es la prueba diagnóstica más común y, en la mayoría de los casos, se puede llevar a cabo durante la visita de revisión de tu mascota sin necesidad de sedarla.
  • Una biopsia consiste en extraer una pequeña muestra, o en ocasiones la totalidad, del bulto para que el laboratorio pueda dar un diagnóstico definitivo. Una biopsia requiere sedación o anestesia.
  • Las pruebas de imagen, como los rayos X, el ultrasonido o las tomografías computarizadas (TC), permiten que el veterinario vea el interior del bulto y compruebe si se ha extendido a otras partes del cuerpo.
  • Los análisis de sangre buscan signos de infección, inflamación y permiten ver si otros órganos están afectados. En las primeras etapas del cáncer, el análisis de sangre puede dar resultados normales, sobre todo si se detectan bultos en la piel o debajo de ella.

Consejo: lleva contigo las notas y fotos que tomaste, así como el mapa que hiciste de los bultos. Esto puede acelerar el diagnóstico y ayudar al veterinario a tener una visión completa del caso. 16

Opciones de tratamiento para los bultos

No olvides que, en lo que respecta a cualquier tipo de atención médica, no existe una solución única para todos los casos: el tratamiento depende por completo de qué tipo de bulto resulte ser. Al principio, el veterinario podría recomendar que vigiles el bulto y observes si presenta cambios con el tiempo, como que crezca o que comience a sangrar o supurar. Sin embargo, si los resultados de la prueba indican que se trata de un problema grave, el veterinario podría recomendarte estas opciones:

  • La extirpación quirúrgica consiste en extraer el bulto y suele ser la opción indicada para crecimientos cancerosos o que causan problemas.
  • En la crioterapia se congelan los bultos pequeños y superficiales para eliminarlos. Esto resulta aún más beneficioso cuando se trata de quistes sebáceos de la piel y quistes de las glándulas de Meibomio en los ojos.
  • Los medicamentos pueden incluir antibióticos para combatir infecciones o antiinflamatorios para reducir la inflamación.
  • La quimioterapia o la radioterapia se llevan a cabo cuando hay un cáncer agresivo, en ocasiones junto con una cirugía bajo la supervisión de un oncólogo veterinario. 17
  • Algunos tratamientos alternativos, como la acupuntura, la homeopatía, la fitoterapia y los suplementos, pueden recomendarse para reforzar el sistema inmunológico de la mascota y reducir el crecimiento de los tumores. Algunos tipos de suplementos, en especial los de hongos como la cola de pavo o el coriolus, pueden ayudar a combatir el crecimiento de tumores. Algunos tipos de suplementos, en especial los de hongos como la cola de pavo o el coriolus, pueden ayudar a combatir el crecimiento de tumores.

Una última nota sobre los bultos

Cada bulto cuenta una historia, y tú eres quien tiene más probabilidades de descubrir el primer capítulo. Al revisar a tu mascota con regularidad, prestar atención a los cambios y actuar con rapidez cuando algo no te parece normal, le brindas la mejor oportunidad de tener una vida sana y cómoda.

Tus manos y tus ojos son herramientas poderosas para la detección temprana, y vale la pena confiar en tus instintos. Si aparece algo nuevo, no esperes. Haz preguntas, obtén respuestas y conviértete en el defensor de tu mascota, en quien ella confía cada día.