📝HISTORIA EN BREVE

  • La comezón crónica en los perros podría empezar en el intestino, donde un desequilibrio de las bacterias altera la función inmunológica y provoca la inflamación alérgica de la piel que se conoce como dermatitis atópica
  • Los perros con dermatitis atópica tienen menos bacterias intestinales beneficiosas y una menor diversidad microbiana, lo que reduce los compuestos antiinflamatorios naturales que en condiciones normales protegen la piel y la salud inmunológica
  • El uso de antibióticos, aunque a veces sea necesario, puede agravar el desequilibrio intestinal al eliminar bacterias beneficiosas, lo que quizás eleva el riesgo de alergias y prolonga la irritación crónica de la piel en perros sensibles
  • La alimentación moldea el microbioma intestinal. Los perros que comen alimentos poco procesados o crudos desarrollan patrones bacterianos distintos a los de aquellos que consumen croquetas, lo que influye en la inflamación y la respuesta inmunológica
  • Comprender la conexión entre el intestino y la piel le abre el paso a nuevos tratamientos, incluyendo la alimentación, el uso de probióticos y la terapia del microbioma, para ayudar a los perros a sanar de adentro hacia afuera y detener la comezón

🩺Revisado por la Dra. Elizabeth Hardoon

Si tu perro no deja de rascarse, ya sabes lo frustrante y angustiante que puede ser. Has probado todos los champús especiales, dietas hipoalergénicas y cremas con receta, pero la comezón vuelve a aparecer. Pero, ¿y si la verdadera respuesta no se encuentra en la piel de tu perro, sino en lo más profundo de su intestino?

Estudios recientes están empezando a revelar una relación muy estrecha entre el sistema digestivo de tu perro y la salud de su piel. Los científicos creen ahora que las diferencias en las bacterias que viven en los intestinos de tu perro (el microbioma intestinal) podrían ayudar a explicar por qué algunos perros son propensos a sufrir comezón crónica, enrojecimiento y alergias, mientras que otros se mantienen sanos y sin molestias.

El mundo oculto en el intestino de tu perro

El intestino de tu perro alberga billones de organismos microscópicos, en su mayoría bacterias, pero también levaduras y otros microbios. Todos estos diminutos habitantes forman lo que se conoce como el microbioma intestinal.

Lejos de ser parásitos, estas bacterias cumplen funciones vitales en la digestión de los alimentos, el entrenamiento del sistema inmunológico y el control de los gérmenes dañinos. Piensa en ellos como el equipo de salud invisible de tu perro. Producen vitaminas, descomponen las fibras en ácidos grasos de cadena corta que nutren las células intestinales e incluso envían señales químicas que influyen en la piel, el cerebro y la función inmunológica.

Cuando se altera el equilibrio de estos microbios intestinales, lo cual genera una afección conocida como disbiosis, el sistema inmunológico puede dejar de funcionar de manera adecuada. Esto puede hacer que el cuerpo de tu perro reaccione ante elementos inofensivos como el polen, el polvo o las proteínas de los alimentos, lo que puede provocar dermatitis atópica, que es una de las causas más comunes de comezón crónica en los perros.

Un problema cutáneo común pero complicado

La dermatitis atópica (DA) no es solo una erupción más, sino una enfermedad alérgica y crónica de la piel, similar al eccema en las personas, que afecta hasta al 15 % de los perros en todo el mundo. 1 Los perros con dermatitis atópica a menudo se lamen, muerden o se rascan las patas, las orejas, la cara o el vientre. Su piel puede enrojecerse, descamarse o infectarse, y su calidad de vida puede disminuir de forma drástica.

Hasta hace poco, los veterinarios se enfocaban sobre todo en la barrera cutánea (la capacidad de la capa externa de la piel para defender al cuerpo de los irritantes) y en el sistema inmunológico (la forma en que el cuerpo reacciona ante los alérgenos). Sin embargo, nuevas investigaciones sugieren que hay un tercer factor en juego: el eje intestino-piel, es decir, el vínculo de comunicación entre las bacterias del intestino y la salud de la piel.2

Las bacterias del intestino y la comezón en los perros: lo que revela la ciencia

Un estudio publicado en la revista Animals exploró la conexión entre las bacterias intestinales y la comezón en los perros. Los investigadores compararon las bacterias del intestino de tres perros con dermatitis atópica y cuatro perros sanos que vivían juntos, comían la misma comida y compartían el mismo entorno.3

Aunque el grupo era pequeño, los resultados fueron sorprendentes. Los perros con dermatitis atópica mostraron una diversidad bacteriana mucho menor, lo que significa que tenían menos tipos de bacterias en el intestino, en comparación con sus compañeros sanos.

Una diversidad baja suele ser una señal de alarma de un microbioma poco saludable. Igual que un bosque con un solo tipo de árbol es más vulnerable a las amenazas, un intestino con muy pocas especies tiene más probabilidades de que la inflamación tome el control.

Pero no se trató solo de la cantidad: los tipos de bacterias también presentaron diferencias notables. Los investigadores descubrieron que los perros sanos tenían niveles más altos de bacterias beneficiosas de familias como Lachnospiraceae, Ruminococcaceae y Peptostreptococcaceae, así como de géneros como Faecalibacterium, Fusobacterium y Lachnospira. Estos microbios son conocidos por producir ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que son compuestos que reducen la inflamación, fortalecen la barrera intestinal y ayudan a regular las respuestas del sistema inmunológico.

En cambio, los perros con alergias presentaron más tipos diferentes de bacterias, como Conchiformibius, Catenibacterium, Ruminococcus gnavus y Megamonas. Algunas de estas especies se relacionan con la inflamación intestinal o la degradación de la mucosidad, lo que debilita el revestimiento del intestino y permite que ciertas sustancias no deseadas se "filtren" al torrente sanguíneo, lo cual es un proceso que a veces se denomina "síndrome del intestino permeable".

Incluso después de un mes de tratamiento con el medicamento contra la comezón oclacitinib (que se comercializa bajo el nombre de Apoquel), el microbioma intestinal de los perros con dermatitis atópica no presentó cambios significativos. Eso significa que el desequilibrio no fue solo un efecto secundario a corto plazo de la medicación o de los brotes, sino que parecía ser una diferencia subyacente más estable.

El equipo de investigadores concluyó que "la menor diversidad y las diferencias en taxones bacterianos específicos sugieren que la microbiota intestinal podría influir en la patogénesis de la dermatitis atópica en los perros".

"Las bacterias identificadas en este trabajo, tanto las que podrían ser beneficiosas como las patógenas, deberían analizarse más a fondo en estudios a gran escala como posibles biomarcadores para el seguimiento de enfermedades o de tratamientos".4

Un estudio más amplio confirma la conexión entre el intestino y la piel

Un estudio posterior que se llevó a cabo por otro equipo de investigadores aportó más información al respecto. Publicado en la revista "Royal Society Open Science" en 2023, el equipo analizó a 155 perros de compañía, una mezcla de labradores retrievers y perros lapones finlandeses, dos razas con riesgos de alergia muy diferentes.5

Al igual que en el estudio anterior, descubrieron que los perros con dermatitis atópica tenían un microbioma intestinal que se veía muy diferente al de los perros sanos.

Los perros sanos tuvieron una mayor presencia de Prevotella, un grupo de bacterias relacionadas con la digestión de los carbohidratos y la fermentación de la fibra. Por otro lado, los perros con dermatitis atópica mostraron una mayor presencia de Escherichia shigella, un grupo de bacterias relacionado con la inflamación y el uso de antibióticos.

Aquí es donde la cosa se pone interesante: la mitad de los perros con dermatitis atópica habían recibido antibióticos, frente a solo el 3 % de los perros sanos. Si bien los antibióticos a veces son necesarios, pueden eliminar las bacterias beneficiosas del intestino y permitir que proliferen las especies dañinas. Este patrón sugiere que el uso de antibióticos podría empeorar (o incluso desencadenar) desequilibrios a largo plazo en el intestino, lo que aumenta el riesgo de alergias.

El rol de la alimentación: diferencias entre los alimentos crudos y las croquetas

La alimentación resultó ser otro factor importante. El estudio de 2023 clasificó la comida de cada perro en uno de tres tipos:6

  1. Alimentos crudos sin procesamiento térmico: ricos en proteínas y grasas de origen animal, bajos en carbohidratos.
  2. Alimento seco procesado con calor (croquetas): alto en carbohidratos.
  3. Alimento húmedo procesado con calor: alimentos enlatados o cocidos.

Descubrieron que la alimentación fue el factor que más influyó en la composición del microbioma del intestino, incluso más que el lugar donde vivía el perro (en zona urbana o rural).

Los perros que consumieron sobre todo alimentos crudos presentaron una mayor cantidad de bacterias como Bacteroides y Lachnospiraceae, mientras que los que consumieron croquetas presentaron una mayor cantidad de Prevotella y Faecalibacterium. Ambos grupos incluyeron bacterias que pueden ser beneficiosas, pero el equilibrio dependía de lo que comían.

Es interesante notar que los perros que consumen alimentos crudos presentan una menor diversidad bacteriana, lo cual podría parecer negativo a simple vista, pero no significa que sea peligroso para la salud; solo refleja un patrón microbiano diferente vinculado a un mayor consumo de proteínas y grasas.

Lo que está claro es que la alimentación influye de forma directa en qué microbios prosperan en el intestino de tu perro, y esos microbios, a su vez, pueden influir en la forma en que el sistema inmunológico responde a los alérgenos.

Los antibióticos: un arma de doble filo

Ambos estudios confirmaron que el uso de antibióticos tiene un impacto importante y duradero en el microbioma intestinal.

Los antibióticos pueden salvarle la vida a tu perro cuando tiene una infección grave, pero no distinguen entre bacterias buenas y malas. La exposición repetida o durante las primeras etapas de la vida puede alterar el equilibrio del ecosistema intestinal, a veces durante meses o incluso años.

En el estudio de 2023, el uso de antibióticos se relacionó con la presencia de Escherichia shigella, la misma bacteria que apareció con mayor frecuencia en perros con comezón y alergias. Este patrón respalda lo que han demostrado los estudios en humanos: que los antibióticos pueden aumentar el riesgo de padecer afecciones alérgicas como el eccema y el asma al alterar la flora intestinal normal en las primeras etapas de la vida.7

Este estudio destaca la importancia de proteger la salud intestinal después de recibir un tratamiento con antibióticos mediante una alimentación saludable que incluya suficientes proteínas y fibra, así como probióticos (ya sea en forma de suplementos o de alimentos como el kéfir).

En casos graves, se puede recomendar un trasplante de microbiota fecal (TMF) para reemplazar los microbios beneficiosos que se han perdido y restablecer la función del intestino. Tu veterinario holístico podría ofrecerte un análisis del microbioma de tu mascota para evaluar con mayor detalle su estado actual. Los resultados del análisis del microbioma también incluirán recomendaciones sobre la alimentación de tu mascota, como agregar fibra o proteínas para ayudar a fortalecer la salud del intestino.

Del intestino a la piel: cómo funciona la conexión

Entonces, ¿cómo pueden las bacterias del intestino afectar la piel de tu perro? Los científicos creen que el intestino y la piel están conectados a través de una red de señales inmunológicas y mensajeros químicos, a la que a menudo se le conoce como el eje intestino-piel.

Cuando el microbioma intestinal está en equilibrio, ayuda a regular la inflamación y le enseña al sistema inmunológico a tolerar las sustancias inofensivas. Pero cuando se altera, el intestino puede enviar señales de alarma que provocan una reacción exagerada del sistema inmunológico, incluso en tejidos distantes como la piel.

Los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como el butirato, el acetato y el propionato, cumplen un papel importante en este contexto. Los AGCC, que se producen cuando las bacterias intestinales digieren las fibras o los almidones resistentes, actúan como "guardianes de la paz", ya que reducen la inflamación, favorecen la salud de las células intestinales y pueden ayudar a prevenir las reacciones alérgicas.

Tanto en los seres humanos como en los perros, se ha relacionado la presencia de niveles bajos de bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) con enfermedades alérgicas de la piel. Por ejemplo, la Faecalibacterium prausnitzii, una de las principales productoras de butirato, estuvo prácticamente ausente en los perros con alergias del estudio de 2022. 8

Esta pérdida de bacterias "beneficiosas" podría permitir que se multipliquen especies más dañinas, lo que provoca una inflamación crónica de baja intensidad que, con el tiempo, se manifiesta como enrojecimiento y comezón en la piel.

El factor urbano: la vida en la ciudad y las alergias

Podrías pensar que los perros que viven en el campo, con todo ese lodo, pasto y aire fresco, tendrían menos alergias que los que viven en la ciudad. Y esto es correcto, al menos en parte.

Los investigadores descubrieron que el estilo de vida urbano se asocia con una mayor tasa de atopia, aunque no tuvo un efecto significativo sobre la microbiota intestinal en sí. Esto sugiere que otros factores relacionados con la vida en la ciudad, como los ambientes interiores, una menor exposición a diversos microbios y mayores niveles de estrés, también podrían influir en la atopia y la inflamación. Dejar que tu perro explore la naturaleza, respire aire fresco, huela la tierra y juegue al aire libre puede ayudarlo a exponerse a una variedad más rica de microbios beneficiosos. 9

Lo que esto significa para tu perro y para ti

Estos dos estudios transmiten un mensaje contundente: la salud intestinal es importante. Y aunque la genética, el entorno y los factores inmunológicos contribuyen a la comezón de tu perro, cuidar la salud intestinal puede ser un elemento fundamental para la prevención y el cuidado. Esto es lo que puedes aprender de esta ciencia emergente:

  1. Prioriza una alimentación equilibrada a base de alimentos enteros: la alimentación moldea el microbioma de tu perro más que casi cualquier otra cosa. Opta por alimentos de alta calidad y muy poco procesados, crudos o caseros. Incluye cantidades adecuadas de proteínas y fibra para ayudar a mantener las bacterias beneficiosas. Considera incorporar alimentos ricos en probióticos, como el kéfir y la leche de cabra. Si necesitas ayuda con la alimentación de tu mascota, consulta a un veterinario holístico o un nutricionista.
  2. Sé prudente con el uso de antibióticos: recurre a los antibióticos solo cuando los recete el veterinario y sigue las instrucciones al pie de la letra. Después de un tratamiento con antibióticos, ayuda a tu perro a recuperarse con alimentos ricos en probióticos, como el kéfir o la leche de cabra, o con suplementos probióticos de uso veterinario que ayuden a restablecer la flora intestinal. Si a tu perro le recetan antibióticos de forma repetida, pídele a tu veterinario que realice más pruebas para determinar la causa subyacente de las infecciones o busca un veterinario holístico que pueda utilizar remedios naturales a base de hierbas o tratamientos de acupuntura para minimizar los ciclos repetidos de antibióticos.
  3. Apoya la conexión intestino-piel: si tu perro sufre de comezón crónica o alergias, considera que el intestino podría ser parte del problema. Consulta a tu veterinario para explorar cambios en la alimentación, pruebas de alergias, análisis del microbioma o suplementos que favorezcan el equilibrio intestinal. En ocasiones, el trasplante de microbiota fecal (TMF) puede usarse para reemplazar las bacterias ausentes en perros con un intestino poco saludable, sobre todo en los casos graves.
  4. Fomenta la exposición a microbios en la naturaleza: pasar tiempo al aire libre de forma regular, sobre todo en lugares donde haya césped, bosques o áreas naturales, ayuda a diversificar el microbioma de los perros. Evita desinfectar tu hogar más de lo necesario y deja que tu mascota esté en contacto con el entorno (dentro de límites seguros).
  5. Mira más allá de la piel: si bien los champús medicinales y los medicamentos para las alergias pueden aliviar los síntomas, no abordan la causa raíz. La curación suele requerir un enfoque integral que abarque el intestino, el sistema inmunológico y el entorno.