📝HISTORIA EN BREVE
- La enfermedad de Cushing se desarrolla cuando el organismo de un perro está expuesto a una cantidad excesiva de cortisol, por lo general debido a un tumor hipofisario, un tumor suprarrenal, el uso prolongado de corticosteroides o, con menor frecuencia, una sobreproducción atípica de hormonas suprarrenales
- Los signos comunes incluyen aumento del apetito, la sed y la micción, jadeo excesivo, pérdida de pelo, adelgazamiento de la piel, hematomas, inquietud y una apariencia de abdomen abultado, y los síntomas suelen desarrollarse gradualmente en perros mayores
- El diagnóstico suele incluir análisis de sangre y orina seguidos de pruebas hormonales, como la prueba de supresión con dexametasona a dosis bajas y la prueba de estimulación con ACTH, además se utilizan estudios de imagen cuando es necesario para distinguir la enfermedad dependiente de la hipófisis de la dependiente de las glándulas suprarrenales
- Los tratamientos convencionales incluyen medicamentos como trilostano (Vetoryl) y mitotano (Lysodren), los cuales requieren una supervisión cuidadosa debido a sus efectos secundarios. La cirugía y la radioterapia son opciones en algunos casos
- El apoyo nutricional y las terapias integrativas, incluyendo determinadas hierbas, suplementos, homeopatía y acupuntura, pueden utilizarse junto con la atención veterinaria para apoyar la salud general y la calidad de vida
Revisado por la Dra. Arielle Walton
Un perro mayor que de repente come cada comida como si fuera la última, vacía el recipiente de agua dos veces al día y necesita salir con mucha más frecuencia de lo habitual quizá no simplemente esté envejeciendo. Cuando ese aumento del apetito aparece junto con un abdomen caído y un pelaje más fino, podría indicar algo más profundo.
Por separado, estos cambios pueden parecer fáciles de pasar por alto. Sin embargo, cuando se presentan en conjunto, podrían ser señales reveladoras de una afección conocida como enfermedad de Cushing.¹ Este es uno de los trastornos hormonales más comunes en perros de mediana edad y mayores,² y también uno de los que con mayor frecuencia pasa desapercibido.³
¿Qué es la enfermedad de Cushing?
El término médico para la enfermedad de Cushing es hiperadrenocorticismo. Desglosado, “hiper” significa demasiado, “adreno” se refiere a las glándulas suprarrenales y “corticismo” se refiere a un síndrome relacionado con la hormona cortisol. En pocas palabras, describe una afección en la que las glándulas suprarrenales liberan demasiado cortisol en el organismo de tu perro.⁴
El cortisol se conoce como la hormona de lucha o huida. En un perro sano, las glándulas suprarrenales lo liberan en pequeñas cantidades en respuesta al estrés percibido, lo que desencadena la liberación de glucosa del hígado para que los músculos tengan energía para responder. Pero el cortisol no solo impulsa la respuesta al estrés. También afecta el metabolismo y la función inmunitaria.⁵
La producción de cortisol está regulada por la hipófisis, una estructura del tamaño de un guisante ubicada en la base del cerebro. La hipófisis libera la hormona adrenocorticotrópica (ACTH), la cual le indica a las glándulas suprarrenales que produzcan cortisol. Una vez que los niveles son suficientes, la hipófisis reduce la liberación de ACTH y la producción de cortisol disminuye.
En los perros con enfermedad de Cushing, esta regulación falla y el cortisol sigue produciéndose incluso cuando el organismo no lo necesita.⁶ La enfermedad de Cushing se observa con mayor frecuencia en perros mayores de 8 años, especialmente en razas como terriers, caniches, dachshunds y el esquimal americano/spitz. Rara vez se presenta en gatos.7,8
Diferentes tipos de enfermedad de Cushing
Existen varias formas diferentes de hiperadrenocorticismo y, si tu mascota tiene la enfermedad, es importante saber a qué tipo se enfrenta.9,10,11
- Dependiente de la hipófisis — Esta es la forma más común y representa aproximadamente entre el 80 % y el 85 % de los casos. Se desarrolla cuando un tumor hipofisario provoca una producción excesiva de ACTH.
- Dependiente de las glándulas suprarrenales — En el 15 % al 20 % restante de los casos, se desarrolla un tumor en una glándula suprarrenal y desencadena un aumento de la producción de cortisol en el organismo. Estos tumores pueden ser benignos o malignos, y el tratamiento depende de factores como el tamaño y la ubicación del tumor y si se ha propagado.
- Iatrogénico — Esta forma puede desarrollarse después de una exposición prolongada a medicamentos corticosteroides como la prednisona. Debido a que estos fármacos actúan como el cortisol en el organismo, su uso a largo plazo puede producir muchos de los mismos signos que se observan en el Cushing de aparición natural. Cuando se sospecha esta forma, el medicamento debe reducirse gradualmente bajo supervisión veterinaria.
- Cushing atípico — Esto ocurre cuando las capas externas o internas de las glándulas suprarrenales producen en exceso hormonas distintas al cortisol, con mayor frecuencia aldosterona, que regula los electrolitos, u hormonas sexuales, como los precursores del estrógeno y la progesterona. Aunque esta forma puede causar signos externos similares, el desequilibrio hormonal subyacente es diferente y puede requerir un enfoque diagnóstico distinto.¹²
Síntomas de la enfermedad de Cushing en perros
Los signos de la enfermedad de Cushing pueden variar de un perro a otro, y la mayoría de los perros no desarrollan todos los síntomas al mismo tiempo. Al principio, los cambios pueden ser sutiles y fáciles de atribuir al envejecimiento. Sin embargo, a medida que el cortisol permanece elevado, suele comenzar a surgir un patrón más reconocible:13,14
- Aumento del apetito
- Aumento de la sed y la micción, lo que puede provocar incontinencia
- Aumento del jadeo
- Pérdida de pelo
- Aumento de peso abdominal (apariencia de abdomen abultado), a pesar de una reducción en la ingesta de calorías
- Adelgazamiento de la piel y cambio en el color de la piel (de rosa a gris o negro)
- Hematomas
- Irritabilidad o inquietud
- Con mucha menor frecuencia, debilidad de las extremidades traseras y coágulos sanguíneos
Cómo se diagnostica la enfermedad de Cushing
Diagnosticar la enfermedad de Cushing puede requerir varios pasos porque ninguna prueba por sí sola es completamente precisa. Por lo general, tu veterinario comenzará con un examen físico, una revisión de los síntomas y del historial de medicamentos de tu perro, al igual que análisis rutinarios de sangre y orina para buscar cambios que respalden el diagnóstico.
Una de las pistas más comunes es un nivel elevado de fosfatasa alcalina (ALP), una enzima hepática que suele estar elevada en perros con exceso de cortisol. El colesterol y el azúcar en la sangre también pueden estar por encima de lo normal, mientras que la orina puede volverse más diluida. Estos hallazgos no confirman por sí mismos el Cushing, pero pueden ayudar a determinar si se justifican pruebas hormonales adicionales.¹⁵
Las dos pruebas que se utilizan con mayor frecuencia para evaluar el Cushing son la prueba de supresión con dexametasona a dosis bajas (LDDST) y la prueba de estimulación con ACTH. La LDDST evalúa si la producción de cortisol disminuye después de administrar dexametasona (un corticosteroide sintético), mientras que la prueba de estimulación con ACTH mide con qué intensidad responden las glándulas suprarrenales a la ACTH.¹⁶
El siguiente paso suele ser determinar si se trata de una forma dependiente de la hipófisis o de las glándulas suprarrenales. Una prueba de supresión con dexametasona a dosis altas (HDDST) puede ayudar a diferenciar entre ambas formas. Pueden utilizarse análisis de sangre adicionales, junto con estudios de imagen como ecografía abdominal, tomografía computarizada (CT) o resonancia magnética (MRI), para localizar la fuente de la producción hormonal excesiva y orientar el tratamiento.¹⁷
Tratamiento y manejo de la enfermedad de Cushing
Una vez confirmado el diagnóstico de Cushing, la vía de tratamiento depende del tipo y la gravedad de la afección. Las opciones convencionales suelen incluir medicamentos, cirugía o radioterapia, pero cada una implica concesiones que vale la pena comprender antes de tomar una decisión.
Los dos medicamentos recetados con mayor frecuencia son el mitotano (Lysodren) y el trilostano (Vetoryl). El mitotano es un fármaco de quimioterapia utilizado tanto para el Cushing hipofisario como para el suprarrenal. Requiere una supervisión cuidadosa, ya que los efectos secundarios pueden incluir vómitos, anorexia, síntomas neurológicos, niveles bajos de azúcar en la sangre y depresión. Los perros también deben ser vigilados estrechamente para detectar signos de hipoadrenocorticismo, lo que significa que las glándulas suprarrenales dejan de producir suficiente cortisol.¹⁸
El trilostano tiende a tener menos efectos secundarios que el mitotano. En algunos casos, el fármaco ha causado necrosis suprarrenal, destruyendo permanentemente la función suprarrenal. Otros efectos secundarios pueden incluir deshidratación, debilidad y desequilibrios electrolíticos. Se necesitan pruebas regulares de estimulación con ACTH para controlar los niveles de cortisol durante todo el tratamiento.¹⁹
La cirugía es una opción en algunos casos. Para los casos dependientes de la hipófisis, la extirpación de la hipófisis (hipofisectomía) puede lograr la remisión en aproximadamente el 80 % de los perros, aunque la tasa de recurrencia es del 11 % y el procedimiento es complejo. Los tumores suprarrenales también pueden extirparse quirúrgicamente, pero la tasa de mortalidad dentro del mes posterior a la cirugía oscila entre el 14 % y el 60 %. Puede recomendarse radioterapia para tumores hipofisarios grandes, aunque la mayoría de los perros seguirán necesitando medicamentos junto con ella.²⁰
Estrategias dietéticas de apoyo y terapias naturales
Independientemente del enfoque de tratamiento, la nutrición desempeña un papel importante. Una alimentación fresca y basada en alimentos integrales con proteínas altamente digeribles puede ayudar a preservar la masa muscular, mientras que mantener una ingesta de grasa más baja puede ser útil cuando existe preocupación por el colesterol o la pancreatitis. También puede ser necesario moderar la ingesta de calcio en perros propensos a desarrollar cálculos en la vejiga.²¹
Para los perros en las primeras etapas o como apoyo complementario junto con el tratamiento convencional, Dogs Naturally Magazine destaca varias terapias naturales que pueden ayudar, tales como las siguientes:²²
- Hierbas — Tanto las tradiciones herbales chinas como las occidentales ofrecen opciones. Los profesionales han recomendado fórmulas chinas como las preparaciones a base de Rehmannia y Ginkgo biloba para ayudar a mantener los niveles hormonales. Los herbolarios también utilizan hierbas occidentales como la raíz de diente de león, la raíz de bardana, la ashwagandha y el cardo mariano para apoyar los órganos sometidos a estrés y la función suprarrenal.
- Suplementos — Algunos veterinarios holísticos utilizan suplementos glandulares para apoyar la función suprarrenal. Se ha demostrado que una combinación de melatonina y lignanos (derivados de las cáscaras del abeto noruego) ayuda a regular los niveles hormonales. Los estudios también sugieren que la fosfatidilserina, derivada de la lecitina, puede apoyar la función hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y ayudar a reducir los niveles de cortisol de forma natural.²³
- Homeopatía — Pueden recomendarse remedios como Arsenicum Album, azufre y Hepar Sulfuris Calcareum, según los síntomas específicos de cada perro. Un homeópata capacitado evaluará el caso de manera individual antes de recomendar un protocolo.
- Acupuntura — Esta terapia puede ayudar a regular el sistema endocrino y reducir la inflamación. Una vez que un perro está estable, las sesiones de acupuntura podrían ser necesarias solo cada dos meses.
Es importante trabajar con un veterinario con experiencia en medicina integrativa u holística cuando se recurre a terapias naturales. El Cushing es una afección grave que requiere orientación profesional; estos enfoques no deben intentarse sin la supervisión de un experto.
Vivir con la enfermedad de Cushing
La enfermedad de Cushing es una afección crónica que requiere atención de por vida. Si a tu perro le han diagnosticado esta enfermedad, una supervisión constante, un plan de tratamiento adecuado y el cuidado de su alimentación y estilo de vida pueden ayudar a mantener una buena calidad de vida. Dado que la enfermedad puede evolucionar con el tiempo, es importante realizar controles veterinarios regulares y análisis de sangre periódicos para ajustar el tratamiento cuando sea necesario y detectar posibles complicaciones de manera oportuna.
🔍Fuentes y Referencias
- 1,9,14 FDA, June 28, 2023
- 2,6,7,10,13 PetMD, September 8, 2026
- 3,15,18,19,20,21,22 Dogs Naturally Magazine, January 17, 2022
- 4 Preventive Vet, April 29, 2025
- 5 Animals (Basel). 2024 Dec 7;14(23):3536
- 8,11 Pawlicy Advisor, Cushing Disease in Dogs
- 12 Veterinary Partner, March 24, 2026
- 16,17 MSD Veterinary Manual, September 2024
- 23 Depression, 2: 89-94