📝HISTORIA EN BREVE

  • Los perros necesitan un mínimo de 1 onza de agua por cada libra de peso corporal al día; el calor del verano y la franja de mayor riesgo entre las 11:00 a. m. y las 5:00 p. m. pueden aumentar drásticamente esas necesidades
  • Presta atención a señales de advertencia sutiles, como letargo inusual, pérdida de apetito, encías secas, ojos hundidos y menor elasticidad de la piel, antes de que la deshidratación se vuelva grave
  • La prueba del pliegue cutáneo y la revisión de las encías son dos métodos rápidos que todo dueño de mascotas debería conocer para detectar la deshidratación de forma temprana
  • El agua fresca, los alimentos con alto contenido de humedad (en lugar de alimento seco), una fuente de agua para mascotas, paseos en los horarios adecuados y premios refrescantes como sandía, pepino o paletas de caldo de huesos favorecen la hidratación diaria
  • La intoxicación por agua es igual de peligrosa: los perros que nadan o juegan con aspersores pueden beber demasiada agua, provocando una disminución potencialmente mortal de los niveles de sodio. También presta atención a los perros que beben cantidades excesivas de agua salada mientras nadan en el océano, ya que esto también puede ser perjudicial y provocar niveles elevados de sodio

🩺Por la Dra. Elizabeth Hardoon

Imagina esto: es una sofocante tarde de verano y tu perro ha estado afuera jugando a buscar la pelota, descansando en el porche o simplemente jadeando por el calor. Asumes que beberá cuando tenga sed, ¿pero realmente lo hará? La verdad es que los perros no siempre pueden decirte cuándo necesitan agua y, para cuando muestran signos evidentes de deshidratación, la situación ya puede ser grave.

De todas las estaciones, el verano es la más peligrosa para la deshidratación de las mascotas debido al calor excesivo, con la franja de mayor riesgo entre las 11:00 a. m. y las 5:00 p. m. El aumento de las temperaturas obliga al cuerpo de tu perro a esforzarse más, y la pérdida de agua a través del jadeo ocurre más rápido de lo que la mayoría de los dueños imagina.¹ Así que, tanto si tu cachorro es un aventurero al aire libre como si prefiere el sofá, mantenerlo bien hidratado durante los meses de verano es una de las cosas más importantes que puedes hacer por su salud.

Por qué el agua lo es todo para tu perro

Aproximadamente el 70 % del cuerpo de tu perro está compuesto por agua,² y esta participa en todos los procesos celulares que mantienen a tu mascota viva y saludable. Ayuda a su cuerpo a digerir los alimentos, transporta oxígeno y nutrientes por el torrente sanguíneo, regula su temperatura corporal, lubrica sus articulaciones y elimina los desechos a través de los riñones.

Cuando tu perro no obtiene suficiente agua, todos esos sistemas empiezan a tener dificultades. Incluso una deshidratación leve, una pérdida de tan solo el 5 % de los líquidos corporales, puede causar síntomas perceptibles, mientras que una deshidratación grave, superior al 10 %, puede poner en peligro su vida. Con el calor del verano, los perros pueden llegar a esa zona de peligro mucho más rápido de lo que podrías esperar.³

¿Cuánta agua necesita realmente tu perro?

Los perros necesitan un mínimo de una onza de agua por libra de peso corporal al día para mantener sus funciones diarias. Un perro de 50 libras debería beber cincuenta onzas, aproximadamente seis tazas, todos los días.⁴ Esa cantidad aumentará dependiendo de la actividad de tu perro, del clima caluroso o si tiene una enfermedad metabólica, como la diabetes. Durante el verano, las necesidades de agua de tu perro pueden aumentar de forma significativa. Los factores que incrementan sus necesidades de hidratación incluyen:

  • Temperaturas elevadas o alta humedad
  • Actividad física
  • Consumir alimento seco
  • Edad
  • Ciertas afecciones de salud

Si tienes varios perros compartiendo un mismo recipiente de agua, puede ser difícil controlar cuánto bebe cada uno. Asegurarte de que cada perro tenga su propia fuente de agua accesible es una buena idea, especialmente en el verano.

Señales de advertencia de que tu perro está deshidratado

Una de las primeras cosas que puedes notar es un cambio en su nivel de energía: un perro deshidratado suele volverse inusualmente letárgico o perder el interés por la comida. El jadeo excesivo, incluso sin mucha actividad física, es otro indicador temprano de que tu perro podría no estar obteniendo suficientes líquidos.⁵

Las señales físicas también son muy reveladoras. Pasa el dedo por las encías de tu perro: deberían sentirse húmedas y resbaladizas, no secas ni pegajosas. Ojos hundidos o con aspecto apagado, nariz seca y una pérdida evidente de elasticidad en la piel son señales de que tu perro podría estar deshidratado.

Dos comprobaciones rápidas en casa pueden ayudarte a evaluar la hidratación de tu perro ahora mismo. La primera es la prueba del pliegue cutáneo: levanta suavemente un pequeño pliegue de piel de la parte posterior del cuello de tu perro y luego suéltalo. En un perro bien hidratado, la piel vuelve de inmediato a su lugar. Si se mueve lentamente o permanece "levantada" por un momento, tu perro podría estar deshidratado.

La segunda es la revisión de las encías: presiona la yema de un dedo sobre las encías de tu perro. Tu dedo debería deslizarse sobre ellas y las encías deberían sentirse húmedas o resbaladizas. Tu dedo no debería quedarse pegado a las encías. Si las encías se sienten secas o pegajosas, es una señal de deshidratación. Si tu perro muestra signos graves, como debilidad, dificultad para caminar o colapso, acude de inmediato a una clínica veterinaria de urgencias. Lo más probable es que necesite líquidos por vía intravenosa o subcutánea.

Cómo mantener hidratado a tu perro durante todo el verano

La buena noticia es que mantener hidratado a tu amigo canino no es una tarea difícil; sin embargo, va mucho más allá de simplemente llenar su recipiente de agua por la mañana. Los pequeños hábitos constantes a lo largo del día pueden marcar una diferencia significativa, especialmente cuando el calor es más intenso. Estas son las estrategias más eficaces:6,7

  • Ten siempre disponible agua fresca y filtrada — El agua estancada o caliente resulta menos atractiva para los perros, así que cámbiala al menos una vez al día, y con mayor frecuencia en verano. Usa un recipiente limpio y coloca varios recipientes por la casa para que tu perro siempre tenga fácil acceso, sin importar dónde esté descansando.
  • Añade alimento húmedo o fresco a su dieta — Los alimentos frescos o crudos apropiados para la especie, o incluso los alimentos enlatados de alta calidad, contienen entre un 70 % y un 80 % de agua. El alimento seco contiene solo entre un 5 % y un 10 % de agua y puede contribuir a la deshidratación si tu mascota no está bebiendo suficiente. Cambiar incluso una parte de la dieta de tu perro por alimento fresco o húmedo puede marcar una diferencia importante en su hidratación diaria sin ningún esfuerzo adicional por tu parte. También puedes añadir agua, leche de cabra o caldo de huesos al recipiente de comida de tu mascota para aportar hidratación adicional.
  • Prueba una fuente de agua para mascotas — Las fuentes de agua para mascotas se destacan como más eficaces que los recipientes tradicionales durante el verano porque proporcionan agua en movimiento continuo que permanece más fresca y fría durante más tiempo, por lo que puede animar a tu mascota a beber más a lo largo del día.
  • Ofrece premios refrescantes — El caldo de huesos frío o en paletas de caldo de huesos son excelentes formas de aumentar la ingesta de líquidos y ayudar a que tu mascota se mantenga fresca. También existen otras recetas saludables de paletas que puedes preparar para ayudar a tu mascota a mantenerse fresca. Una idea sería mezclar yogur natural con una pequeña cantidad de mantequilla de maní y congelarlo. Tu mascota también puede disfrutar de una pequeña cantidad de hielo triturado o raspado, lo cual está bien con moderación. Evita darle una cantidad excesiva de hielo o cubos de hielo enteros, ya que algunas mascotas pueden intentar tragarlos enteros, lo que puede provocar asfixia.
  • Elige bien el horario de los paseos — Pasear temprano por la mañana o por la noche, cuando el clima es más fresco, reduce significativamente cuánto jadea tu perro y la cantidad de líquido que pierde.
  • Lleva agua en cada salida — Ya sea que vayas al parque, a la playa o que simplemente hagas un recado rápido, lleva siempre agua y un recipiente portátil. No esperes a que tu perro esté jadeando visiblemente para ofrecerle agua.

Algo que muchos dueños de mascotas pasan por alto es que los perros que viven dentro de casa tampoco están libres de riesgo. Las viviendas sin aire acondicionado pueden alcanzar los 90 °F (34 °C) durante las olas de calor, y los ventiladores no refrescan a los perros tan bien como a las personas. Como los perros están cubiertos de pelo y sudan por las almohadillas de las patas, no por la piel, los ventiladores simplemente no son tan eficaces para enfriarlos y el sobrecalentamiento aún puede ocurrir.

Muy poca, demasiada: errores comunes de hidratación

Incluso los dueños de mascotas más atentos pueden adquirir hábitos que dificulten mantener hidratada a su mascota. Tener un solo recipiente de agua en un rincón de la casa limita el acceso. Colocar el recipiente de agua cerca de una caja de arena para gatos lo hace aún menos atractivo, ya que los perros evitarán instintivamente beber agua cerca de zonas asociadas con desechos. Pasear a tu perro durante las horas de más calor de la tarde aumenta la pérdida de líquidos por el jadeo, y depender únicamente del alimento seco, que casi no contiene humedad, significa que tu perro tendrá que beber mucho más solo para compensar la diferencia.

Lo que sorprende a la mayoría de los dueños es que el problema contrario, demasiada agua, puede ser igual de peligroso. La intoxicación por agua, o hiponatremia, ocurre cuando un perro bebe demasiada agua demasiado rápido, alterando el equilibrio de sodio del organismo. Los perros que nadan, que persiguen el agua de una manguera o que juegan con aspersores son los que corren mayor riesgo, ya que a menudo tragan grandes cantidades de agua sin darse cuenta.⁸

También corren riesgo los perros que tragan cantidades importantes de agua salada, como aquellos que nadan en el océano, en la playa o incluso en una piscina de agua salada. Esto puede provocar un consumo excesivo de sal debido al alto nivel presente en el agua (hipernatremia).

Tanto el consumo excesivo de agua dulce como de agua salada puede causar síntomas graves, como letargo, debilidad, confusión, vómitos y diarrea. En los casos graves puede provocar convulsiones o coma. Si tu perro ha estado jugando en el agua y notas que algo no está bien, no esperes: acude de inmediato a un veterinario de urgencias.⁹

Deliciosos premios para calmar la sed

La comida también puede servir como fuente de hidratación, y algunas de las mejores opciones ya están en tu cocina. Varias frutas y verduras aptas para perros tienen un alto contenido natural de agua y son excelentes refrigerios para el verano. Solo introduce los alimentos nuevos de forma gradual y evita siempre las uvas, las pasas y las cebollas, que son tóxicas para los perros. En la MTCV (medicina veterinaria tradicional china) también existen alimentos conocidos por tener propiedades refrescantes que pueden ayudar a que tu mascota se mantenga fresca durante el clima cálido. Prueba añadir uno o más de estos alimentos a la dieta de tu mascota:

Por su contenido de agua:

  • Sandía (sin semillas y sin cáscara)
  • Pepino
  • Apio
  • Fresas

Alimentos conocidos por sus propiedades refrescantes en la MTCV:

  • Pescado blanco
  • Pavo
  • Pato
  • Conejo
  • Yogur*

*Asegúrate de que el yogur sea natural o de vainilla y que no contenga edulcorantes artificiales como el xilitol.

Cuando el calor o la actividad física realmente han pasado factura, a veces el agua sola no es suficiente para restablecer rápidamente el equilibrio de electrolitos. Una sencilla bebida casera con electrolitos puede ayudar, y lleva menos de cinco minutos prepararla. Esto es lo que necesitarás:

Ingredientes:

  • 4 tazas de agua limpia
  • 1 cucharada de miel (cruda si es posible)
  • 1/4 de cucharadita de sal marina fina
  • 1 cucharada de caldo de pollo bajo en sodio (sin cebolla)

Procedimiento:

  1. Mezcla todos los ingredientes hasta que se disuelvan por completo.
  2. Sirve fría, en cantidades pequeñas: aproximadamente de 2 a 4 cucharadas por cada 20 libras de peso corporal de tu perro en cada toma.

Puedes ofrecer esta bebida una o dos veces en días de calor extremo o de ejercicio intenso, pero considérala una herramienta ocasional de recuperación, no una bebida diaria. Y evita las bebidas deportivas para humanos, ya que muchas variedades contienen xilitol y otros edulcorantes artificiales que son peligrosos para los perros.

Conclusión

Mantener una buena hidratación durante el verano no es complicado, pero sí requiere tu atención. Tu perro depende de ti para asegurarse de que tenga acceso a agua limpia y fresca todos los días, especialmente cuando hace calor. Vigila cuánto está bebiendo, conoce las señales de deshidratación y toma medidas sencillas, como añadir alimento fresco o una fuente de agua a su rutina.