📝HISTORIA EN BREVE
- El glaucoma es una de las enfermedades oculares más dolorosas y que más amenazan la visión de un perro o un gato; el dolor puede ser comparable al de una migraña, y las primeras señales pueden parecer engañosamente leves
- La enfermedad no se debe a que el ojo de tu mascota produzca demasiado líquido; se debe a un fallo en el drenaje, lo que provoca que la presión aumente dentro del ojo y dañe la retina y el nervio óptico
- El tiempo es fundamental: si no se trata, el glaucoma puede causar ceguera irreversible en tan solo horas o días y, en los gatos, el precio suele ser la pérdida de la vista si no se trata dentro de las primeras 48 horas
- Existen dos formas: el glaucoma primario es hereditario y afecta a las razas predispuestas, mientras que el glaucoma secundario es más común y se desarrolla a partir de uveítis, luxación del cristalino, tumores, hemorragia intraocular o daño en el cristalino
- El enrojecimiento repentino, la opacidad, una pupila dilatada, entrecerrar los ojos, chocar contra las paredes o rascarse la cara con las patas deben tratarse como una emergencia: llama a tu veterinario o acude de inmediato a una clínica de urgencias
🩺Revisado por la Dra. Tracy Duffner
Comienza de forma sutil, como un poco de enrojecimiento en el ojo o entrecerrar los ojos. Tu mascota parece sentirse un poco rara, o quizá duerma más de lo habitual o se aparte cuando le tocas el costado de la cabeza.
La mayoría de los padres de mascotas asumen que se trata de una irritación pasajera. La dura realidad es que algunas de esas señales pueden significar algo mucho más grave: una enfermedad ocular dolorosa que amenaza la visión llamada glaucoma. Y una vez que comienza, la ventana para salvar la vista de tu mascota puede cerrarse en cuestión de horas.
Qué es realmente el glaucoma
El ojo de tu mascota está lleno de un líquido transparente llamado humor acuoso. Este líquido se produce constantemente dentro del ojo y se drena a través de una pequeña estructura llamada ángulo iridocorneal (también conocido como ángulo de drenaje). Mientras la producción y el drenaje permanezcan equilibrados, la presión dentro del ojo, llamada presión intraocular, o PIO, se mantiene normal.
El glaucoma ocurre cuando ese sistema de drenaje falla. El líquido se acumula y la presión aumenta. Entonces, las estructuras del interior del ojo, en particular la retina y el nervio óptico, que transmiten las señales visuales al cerebro, comienzan a sufrir daños.
Es importante saber que el glaucoma no se debe a que el ojo produzca demasiado líquido. Se debe a que el líquido no tiene por dónde salir.1,2
Por qué es una verdadera emergencia
El glaucoma es una de las enfermedades oculares más dolorosas y que más amenazan la visión en las mascotas. Un oftalmólogo veterinario describe el dolor como similar al de una migraña, un nivel de sufrimiento que probablemente la mayoría de los padres de mascotas no puedan imaginar por completo. Las mascotas que sienten este tipo de dolor pueden frotarse la cara o rascarla con las patas, volverse letárgicas, dejar de comer o simplemente esconderse.
El tiempo también importa. Si no se trata, el glaucoma puede causar ceguera irreversible en tan solo horas o días. El daño al nervio óptico es permanente: una vez que se pierde la visión, no vuelve. En los gatos, la visión suele verse afectada para cuando los padres de mascotas notan los síntomas3 y, si la enfermedad no se trata dentro de las primeras 48 horas, el resultado suele ser la pérdida total de la vista.4,5
Las 2 formas de glaucoma
No todo el glaucoma es igual, por lo que comprender qué tipo tiene tu mascota determina tanto el plan de tratamiento como lo que debes vigilar en el otro ojo. El glaucoma se presenta en dos tipos principales:6,7
• Glaucoma primario, hereditario o congénito — Se produce en un ojo por lo demás sano debido a anomalías anatómicas en el ángulo de drenaje. Ciertas razas de perros están predispuestas y, en los gatos, las razas siamés, burmés y persa son las más afectadas.8
• Glaucoma secundario — Se desarrolla debido a otro problema dentro del ojo o a un problema sistémico en el organismo. Esta es la forma ligeramente menos común en los perros9,10 y la causa más frecuente en los gatos, ya que representa más del 90 % de los casos.11 Los desencadenantes incluyen:
• Uveítis — Inflamación dentro del ojo, donde los residuos y el tejido cicatricial bloquean el drenaje; con frecuencia es secundaria a una enfermedad metabólica o inflamatoria sistémica, como la diabetes o, en los gatos, el FIV, la PIF o el FeLV.
• Luxación del cristalino — El cristalino se desplaza hacia adelante y bloquea físicamente el ángulo de drenaje.
• Tumores o cáncer dentro del ojo.
• Hemorragia intraocular, en la que un coágulo de sangre puede bloquear el drenaje.
• Daño en el cristalino que libera proteínas y desencadena inflamación e hinchazón.
Razas y animales con mayor riesgo
La genética desempeña un papel importante en quién desarrolla glaucoma primario, y eso significa que ciertas razas tienen un riesgo mucho mayor que otras. Si compartes tu hogar con una de ellas, conocer esta predisposición te da una ventaja para detectar las primeras señales. Muchas razas de perros están predispuestas al glaucoma primario, entre ellas:12
• Cocker Spaniel (americano e inglés)
• Basset Hound
• Beagle
• Boston Terrier
• Chow Chow
• Gran danés
• Shar Pei
• Shih Tzu
• Husky siberiano
• Akita, Samoyedo y muchas más
En los gatos, el glaucoma es menos frecuente en general, pero tiende a afectar a gatos de mediana edad o mayores en los casos de glaucoma secundario. Los siameses, burmeses y persas son los más afectados cuando se trata de glaucoma primario. Algo que debes tener en cuenta es que el glaucoma puede afectar solo un ojo al principio. El otro ojo puede permanecer sano o desarrollar la enfermedad más adelante. Por eso es importante examinar cada ojo cuidadosamente y no limitarse a echar un vistazo a ambos al mismo tiempo.13
Señales a las que debes prestar atención
En el glaucoma agudo, las señales aparecen de repente. En los casos crónicos, se desarrollan más lentamente y pueden haber estado presentes durante algún tiempo antes de que notes que algo anda mal. En cualquier caso, esto es lo que debes observar:14,15
• Dolor ocular (tu mascota puede entrecerrar los ojos, mantener el ojo parcialmente cerrado o frotárselo).
• Apartarse o sobresaltarse cuando le tocas el costado de la cabeza.
• Secreción acuosa.
• Enrojecimiento en la parte blanca del ojo.
• Aspecto turbio o azulado de la córnea.
• Pupila dilatada que no responde a la luz.
• Hinchazón o protrusión visible del globo ocular (especialmente en los casos crónicos).
• Pérdida repentina de visión (chocar contra paredes o muebles, dudar antes de moverse).
• Letargo, pérdida de apetito o falta general de respuesta.
• Cambios de comportamiento en los gatos (dormir más, comer menos y estar irritables).
Si observas cualquier combinación de estas señales, en particular el enrojecimiento, la opacidad, los cambios repentinos en la visión o los signos de dolor, considéralo una emergencia. Llama a tu veterinario o acude de inmediato a una clínica de urgencias.
Cómo se diagnostica
El glaucoma se diagnostica midiendo la presión intraocular con un dispositivo llamado tonómetro, junto con un examen interno del ojo mediante instrumentos especializados.
En los casos agudos, tu veterinario puede derivarte a un oftalmólogo veterinario para recibir la atención más especializada. El tiempo es crucial en esta etapa: cuanto más rápido se logre reducir la presión, mayores serán las probabilidades de que tu mascota conserve la visión.16
Opciones de tratamiento
El tratamiento se centra en dos objetivos al mismo tiempo: aliviar el dolor y reducir la presión lo más rápido posible.17,18,19
Los analgésicos ayudan a aliviar las molestias, y los colirios de prescripción o los medicamentos orales actúan para disminuir la producción de líquido o favorecer el drenaje. El tratamiento médico a largo plazo puede incluir inhibidores de la anhidrasa carbónica o agentes bloqueadores betaadrenérgicos. Estos medicamentos suelen representar un compromiso a largo plazo, no una solución temporal.
En los casos graves o avanzados, los oftalmólogos veterinarios pueden utilizar diversas técnicas quirúrgicas para reducir la presión. Estas pueden incluir la colocación de una válvula para glaucoma, un procedimiento con láser o, en ojos que ya han perdido la visión, la extirpación del ojo (enucleación) para poner fin al dolor. Algunas mascotas son buenas candidatas para un ojo protésico.
Si el glaucoma secundario está causando el problema, un tumor, una uveítis grave o una luxación del cristalino, es fundamental tratar la causa subyacente.
La perspectiva a largo plazo
El glaucoma suele requerir atención continua. Una vez diagnosticado, es probable que tu veterinario quiera realizar controles frecuentes para asegurarse de que el tratamiento esté funcionando y ajustar los medicamentos según sea necesario. Incluso con un tratamiento exitoso, los controles regulares siguen siendo importantes, porque el glaucoma puede desarrollarse con el tiempo en el segundo ojo, aunque haya comenzado solo en uno.20,21,22
El pronóstico depende en gran medida de la causa subyacente. Muchas mascotas evolucionan favorablemente con una atención constante, especialmente cuando la enfermedad se detecta de forma temprana.
Cómo detectarlo a tiempo
El glaucoma suele aparecer sin previo aviso, por lo que ser proactivo es tu mejor defensa. Unos pocos hábitos sencillos marcan una verdadera diferencia:
• Programa revisiones de bienestar dos veces al año, especialmente para las mascotas mayores y las razas predispuestas.
• Presta atención a cada ojo por separado, no solo al par.
• No restes importancia al enrojecimiento, al hecho de entrecerrar los ojos o a los cambios repentinos de comportamiento pensando que es "solo un mal día".
• Confía en tu instinto: si algo parece extraño en el ojo de tu mascota, haz que lo revisen.
En resumen
El glaucoma es el tipo de emergencia que es fácil pasar por alto porque al principio puede parecer algo menor: un poco de enrojecimiento, un ligero entrecerrar de ojos o un día más tranquilo de lo habitual. Pero detrás de esas pequeñas señales puede esconderse un nivel de dolor que tu mascota no puede contarte y un reloj que ya está corriendo en contra de su visión.
La buena noticia es que una intervención temprana puede salvar la vista, aliviar el dolor y proteger la calidad de vida de tu mascota. Lo más importante que puedes hacer es tomar en serio los cambios en los ojos y actuar con rapidez.
Si el ojo de tu mascota de repente se ve rojo, turbio o dolorido, no esperes. Haz la llamada. Con el glaucoma, unas pocas horas realmente pueden marcar la diferencia entre conservar la visión y perderla.
🔍Fuentes y Referencias
- 1,6,12,14,16,17,20 VCA Hospitals, Glaucoma in Dogs
- 2,4,19,22 Fetch, Glaucoma in Dogs and Cats – An Emergency You Shouldn’t Ignore
- 3 Cornell Feline Health Center, Feline Glaucoma
- 5,7,13,15,18,21 Eve Pet Hospital, Cats and Glaucoma: An Eye Emergency
- 8 Vet Ophthalmol. 2011 Sep;14(Suppl 1):15–29
- 9 Vet Ophthalmol. 2004 Jul-Aug;7(4):245-59
- 10 VETgirl, Guide to the Types of Glaucoma in Dogs and Cats
- 11 Vet Clin North Am Small Anim Pract. 2023 Mar;53(2):367-387