📝HISTORIA EN BREVE

  • Algunos de los comportamientos más “adorables” de los perros pueden ser perfectamente normales en pequeñas dosis, pero en ocasiones cruzan la línea y se convierten en un trastorno compulsivo canino que puede afectar hasta al 2 % o 3 % de los perros
  • Entre los comportamientos compulsivos comunes a los que debes prestar atención se incluyen perseguirse la cola y dar vueltas, perseguir luces y sombras, el granuloma por lamido debido al lamido excesivo de las patas, la succión del flanco, intentar atrapar moscas imaginarias y la pica
  • Muchos otros comportamientos cotidianos suelen malinterpretarse: una sonrisa sumisa es una señal de apaciguamiento (no una sonrisa), apoyarse contra ti puede ser ansiedad espacial (no afecto), y bostezar durante un abrazo es una señal de estrés
  • Los comportamientos compulsivos suelen aparecer en perros de entre 6 y 12 meses de edad e implican una combinación de genética, estrés ambiental y neuroquímica
  • Las estrategias más eficaces en casa son básicas pero poderosas: aumenta el ejercicio físico y mental, reduce el refuerzo del comportamiento (incluso la atención negativa cuenta), recompensa la calma, minimiza los factores estresantes y evita los castigos

🩺Revisado por la Dra. Elizabeth Hardoon

Tu perro da vueltas en círculos cerrados persiguiéndose la cola antes de cenar, y toda la familia se ríe. El cachorro que se lame la pata con entusiasmo provoca arrullos. El perro que “sonríe” mostrando todos los dientes cuando llegan invitados es una leyenda familiar. El que persigue un puntero láser o un rayo de sol por el suelo podría protagonizar su propio video viral.

Estos comportamientos son innegablemente adorables en pequeñas dosis. Pero algunas de las peculiaridades más fotogénicas del repertorio de un perro pueden cruzar silenciosamente la línea entre lo juguetón y lo problemático. Aprender dónde está esa línea y cómo detectarla a tiempo es uno de los mayores regalos que puedes hacerle a un perro.

Por qué interpretamos mal el comportamiento de los perros

Gran parte de la forma en que interpretamos a nuestros perros proviene de proyectar emociones humanas sobre ellos. Es comprensible: son parte de la familia. Pero esto puede hacer que no percibamos lo que el comportamiento realmente está diciendo.

Investigadores y especialistas veterinarios en comportamiento han pasado décadas descifrando la comunicación canina. Lo que encuentran sistemáticamente es que muchos gestos que interpretamos como afectuosos o graciosos son en realidad señales de estrés, comportamientos de apaciguamiento o expresiones tempranas de un hábito compulsivo.¹

Esto no significa que cada comportamiento peculiar sea una señal de alarma. Solo significa que el contexto importa, y también la frecuencia.

Perseguirse la cola: cuando el juego se convierte en un ciclo

Perseguirse la cola es uno de los ejemplos más comunes de un comportamiento que puede ir en cualquiera de las dos direcciones. Los cachorros descubren sus colas y las persiguen por curiosidad. Los perros adultos ocasionalmente dan vueltas durante el juego o cuando están emocionados, y se detienen por sí solos cuando otra cosa capta su atención. Ambas situaciones son perfectamente normales.

Lo que no es normal es que un perro dé vueltas en círculos con frecuencia, se muerda la cola, parezca incapaz de detenerse o lo haga como respuesta al estrés en lugar de al juego. Esa versión de perseguirse la cola puede indicar problemas de piel, pulgas, alergias, problemas en las glándulas anales, dolor en la columna o la cadera, o un trastorno compulsivo plenamente desarrollado.²

Si tu perro siempre se ha perseguido la cola ocasionalmente durante el juego, probablemente no haya problema. Si de repente comienza a hacerlo sin motivo aparente, si el comportamiento se intensifica o si está causando pérdida de pelo, llagas o lesiones, entonces es momento de hablar con tu veterinario.

Dar vueltas: el adorable calentamiento que a veces no lo es

Dar una vuelta rápida antes de cenar o de salir a caminar es un momento clásico de los perros. Parece alegría, y muchas veces lo es. Pero cuando resulta difícil interrumpir las vueltas, ocurren con frecuencia o aparecen fuera de momentos claramente emocionantes, pueden indicar un trastorno compulsivo canino.

Las razas de pastoreo son especialmente propensas a dar vueltas compulsivamente y a perseguirse la cola. Se observa con mayor frecuencia en corgis, pastores australianos y border collies; pero los bull terriers y los pastores alemanes también presentan una mayor predisposición genética.

Los dueños que se ríen, graban o fomentan el comportamiento de dar vueltas pueden reforzarlo involuntariamente. Eso no significa que hayas causado el problema, pero sí significa que dejar de animarlo es uno de los primeros cambios útiles que puedes hacer.³,,

La trampa del puntero láser

Perseguir un haz de luz es un juego muy querido en muchos hogares, tanto para perros como para gatos. Pero jugar repetidamente con un puntero láser puede desencadenar algo menos divertido: perseguir luces y sombras mucho después de haber guardado el láser.

Los perros propensos a esta compulsión pueden empezar a mirar fijamente, ladrar o perseguir reflejos de joyas, rayos de sol en la pared, sombras en el suelo o cualquier destello de movimiento que no puedan atrapar. Los cavalier king charles spaniels, en particular, tienen una predisposición documentada.⁶

Si tu perro tiene un riesgo genético o ha mostrado algún interés temprano por perseguir luces, la opción más segura es evitar por completo los juguetes láser. Existen muchas alternativas estimulantes que no conllevan el mismo riesgo de compulsión.

Lamido excesivo

Es normal que un perro se lama las patas de vez en cuando. No es normal que lama el mismo lugar durante horas, día tras día, hasta que el pelo se adelgaza o la piel queda en carne viva o engrosada. Ese patrón tiene un nombre: granuloma por lamido, o dermatitis acral por lamido.

El granuloma por lamido puede comenzar con una pequeña picazón y convertirse en un hábito que se mantiene por sí mismo y queda profundamente arraigado. En casos graves puede provocar llagas abiertas, infecciones e incluso la amputación de una extremidad.⁷

El lamido excesivo suele tener una combinación de causas físicas y conductuales. Las alergias, el dolor articular, el aburrimiento y la ansiedad pueden alimentar el ciclo. Involucrar a un veterinario pronto, antes de que el lamido se vuelva automático, es mucho más fácil que intentar romper el patrón más adelante. En el caso de los granulomas por lamido, a veces los tratamientos de acupuntura pueden ayudar a romper el ciclo y sanar la zona afectada.

Succión del flanco y succión de mantas

Algunos perros succionan rítmicamente su propio flanco, una zona de piel cerca de la cadera. Otros hacen el equivalente con una manta, un juguete de peluche o un mueble. El comportamiento se parece mucho al de un bebé que se tranquiliza chupándose el pulgar y puede ser una versión desplazada de la lactancia.

Los doberman pinschers, en particular, son conocidos por su tendencia a succionar el flanco. El comportamiento puede ser suave y tranquilo, o puede intensificarse hasta convertirse en una actividad constante y obsesiva que interfiere con la vida normal. Al igual que ocurre con otros comportamientos compulsivos, la succión suave y ocasional suele ser inofensiva. Las versiones persistentes que provocan autolesiones requieren orientación profesional.⁸

Intentar atrapar moscas cuando no hay ninguna

Que un perro persiga una mosca real es perfectamente normal. Pero algunos perros dan mordiscos al aire cuando no hay moscas, miran ansiosamente puntos invisibles y son incapaces de detenerse. Esto se denomina síndrome de cazar moscas o atrapar moscas.

Algunos casos se han relacionado con actividad convulsiva o con un síndrome neurológico llamado malformación similar a Chiari; mientras que otros se consideran verdaderos comportamientos compulsivos. Los cavalier king charles spaniels son una de las razas con una predisposición documentada.⁹

Si tu perro intenta morder cosas que tú no puedes ver y parece angustiado mientras lo hace, vale la pena investigarlo con tu veterinario.

Pica: cuando la curiosidad se convierte en compulsión

Los cachorros mastican todo. Los perros comen cosas que no deberían. Esto es una exploración normal. La pica es diferente: consiste en la ingestión compulsiva de objetos que no son alimentos: piedras, palos, bellotas, tierra, papel, cuero, paneles de yeso o tela, a menudo en grandes cantidades.

La pica es peligrosa. Los objetos ingeridos pueden causar obstrucciones intestinales que requieren cirugía de urgencia. Los golden retrievers y labrador retrievers se encuentran entre las razas que parecen mostrar tendencias relacionadas con la pica con mayor frecuencia y tienen un mayor riesgo de ingerir cuerpos extraños.¹⁰

Si tu perro parece sentirse atraído por comer cosas específicas que no son comestibles y no puedes redirigir su atención, este es un comportamiento que debes consultar rápidamente con tu veterinario. Rara vez mejora por sí solo.

Otros comportamientos adorables que merecen una segunda mirada

No todos los comportamientos malinterpretados se convierten en una compulsión, pero muchos de ellos aun así merecen más atención de la que reciben. Estos son algunos que vale la pena conocer:¹¹

  • La sonrisa sumisa — Cuando un perro retrae los labios para mostrar los dientes delanteros, a menudo se interpreta erróneamente como una sonrisa. En realidad, es una señal de apaciguamiento que dice, en lenguaje canino: “No soy una amenaza, por favor, dame espacio”. Seguir presionando a un perro que “sonríe” a veces puede provocar una mordida por miedo.
  • Apoyarse sobre ti — A veces apoyarse es una muestra de afecto. Pero también puede ser ansiedad espacial: un perro que te utiliza como escudo en un entorno caótico. Observa el resto del lenguaje corporal antes de concluir que se trata de un abrazo.
  • Bostezar en momentos extraños — Fuera de las siestas, los bostezos de los perros suelen ser una señal de estrés, un comportamiento de afrontamiento destinado a liberar tensión. Si tu perro bosteza mientras lo abrazan o durante una foto, probablemente está incómodo.
  • Jadear dentro de casa, estando en reposo — El jadeo refresca a un perro que tiene calor y es natural después del ejercicio. Jadear en una casa con temperatura controlada sin haber realizado esfuerzo puede ser estrés sistémico, la respuesta de lucha o huida del cuerpo activándose silenciosamente, o deberse a un problema médico subyacente.
  • Temblar — Los perros pequeños tiemblan por muchas razones, y tener frío es solo una de ellas. Los temblores persistentes pueden indicar dolor, miedo, exposición a toxinas o un problema neurológico.
  • Olfatear el suelo durante un momento tenso — Un perro que de repente se concentra en un olor en medio de una interacción estresante a menudo lo utiliza como señal de calma: un gesto cortés de “preferiría no lidiar con esto ahora mismo” o “olfateo por estrés”.

Qué hace que un comportamiento adorable se convierta en compulsivo

Los trastornos compulsivos caninos (a veces llamados TOC canino) suelen aparecer en perros jóvenes entre los seis y los doce meses de edad, aunque pueden aparecer más tarde. La genética, el entorno y la neuroquímica desempeñan un papel.

Las estimaciones sugieren que hasta el 2 % o 3 % de la población canina podría verse afectada. Y cuando el estrés ambiental coincide con una predisposición genética, una peculiaridad adorable y ocasional puede acelerarse hasta convertirse en síntomas incontrolables.¹²

Entre los desencadenantes comunes se incluyen la ansiedad por separación, la falta de ejercicio suficiente, la estimulación insuficiente crónica, el confinamiento prolongado, los hogares caóticos y las rutinas inconsistentes. Las razas de perros con mayor inteligencia o niveles de energía más altos pueden ser más propensas debido al aburrimiento, el cual puede agravar los síntomas. Los perros propensos a un comportamiento compulsivo también tienen un mayor riesgo de desarrollar otro, razón por la cual la prevención es importante.¹³

Cuándo es momento de hablar con tu veterinario

Los momentos juguetones ocasionales no son motivo de preocupación. Un patrón persistente que justifica una evaluación profesional se ve diferente. Ponte en contacto con tu veterinario si observas cualquiera de los siguientes signos:¹⁴,¹⁵

  • Un comportamiento que antes era ocasional se vuelve frecuente o difícil de interrumpir.
  • Autolesiones, pérdida de pelo, llagas, sangrado, zonas de piel en carne viva o engrosadas, o dientes dañados.
  • Comportamiento desencadenado por el estrés en lugar del juego.
  • Dificultad para participar en actividades normales porque el comportamiento toma el control.
  • Aparición repentina de un nuevo comportamiento repetitivo.
  • Cualquier signo acompañante de dolor, picazón o problema médico.

Debido a que los comportamientos compulsivos suelen comenzar junto con problemas médicos (pulgas, alergias, problemas de las glándulas anales o dolor), la primera tarea de una visita al veterinario es descartarlos. Una vez que se hayan abordado las causas físicas subyacentes, si el comportamiento sigue sin resolverse, puede diagnosticarse TOC canino y se recomendará un plan de tratamiento.

Cómo lo determinan los veterinarios

Una evaluación exhaustiva suele comenzar con un examen físico que presta especial atención a la zona afectada: la cola, las patas, la piel o cualquier zona que tu mascota esté lamiendo, mordiendo o masticando. También puede ser útil grabar un video del comportamiento para mostrárselo a tu veterinario. Después pueden realizarse raspados de piel, peinado para detectar pulgas y citología.

Dependiendo del caso, tu veterinario también puede revisar las glándulas anales, evaluar la salud ortopédica para detectar dolor subyacente (caderas, columna, articulaciones), realizar un examen neurológico y solicitar análisis de sangre, pruebas de alergia o estudios por imágenes. En los casos conductuales, el siguiente paso podría ser que tu mascota sea atendida por un especialista veterinario certificado en comportamiento o incluso por un neurólogo.¹⁶,¹⁷

Lo que puedes hacer en casa

Algunas estrategias fundamentales pueden ayudarte a manejar el comportamiento compulsivo de tu mascota. Pueden parecer básicas, pero cuando se aplican de manera constante pueden ser eficaces:¹⁸

  • Aumenta el ejercicio (tanto físico como mental) — Un perro que hace suficiente ejercicio tiene menos energía para los comportamientos compulsivos, mientras que la actividad estructurada alivia el estrés y el aburrimiento.
  • Reduce el refuerzo — Incluso la atención negativa (gritar, perseguir al perro para interrumpirlo) puede reforzar un comportamiento. Retirarte tranquilamente de la habitación, o retirar el desencadenante, suele funcionar mejor.
  • Recompensa la calma — Busca momentos en los que tu perro esté quieto, tranquilo o interactuando normalmente, y refuérzalos con elogios, premios o una palabra tranquila. Con el tiempo, el comportamiento calmado obtiene su propio lugar en la rutina.
  • Reduce el estrés — Las rutinas predecibles, los espacios tranquilos donde retirarse, la desensibilización gradual a las cosas que provocan miedo y la reducción de los entornos caóticos son importantes.
  • Evita los castigos — El castigo suele empeorar los comportamientos compulsivos, ya sea porque aumenta el estrés o porque simplemente desplaza la compulsión hacia otra vía.
  • Considera la medicación cuando sea necesario — En casos graves, un especialista veterinario en comportamiento puede recomendar medicamentos con receta junto con la modificación del comportamiento. Esto no es un fracaso. Es una herramienta que puede mejorar de manera significativa la calidad de vida. Para un enfoque más natural, visita a un veterinario holístico que pueda recomendar tratamientos de acupuntura, terapia con hierbas o terapia alimentaria para ayudar a mejorar el comportamiento de tu mascota.

El panorama general

No hay nada de malo en reírse de las peculiaridades de un perro. Los perros son graciosos. Dan vueltas, sonríen, se apoyan sobre nosotros, corren en círculos por el jardín porque la vida es emocionante. La mayoría de estos momentos son exactamente lo que parecen: un perro feliz siendo perro.

Sin embargo, de vez en cuando, un comportamiento no es simplemente adorable. Es el sistema nervioso encontrando una vía de escape, un cuerpo estresado expresándose, una tendencia genética buscando dónde manifestarse.

Aprender a reconocer la diferencia: notar cuándo las vueltas se vuelven más frenéticas, cuándo el lamido se hace más constante, cuándo la persecución juguetona se convierte en algo que el perro no puede detener, es una de las partes más discretas de querer bien a un perro.

No necesitas reaccionar de forma exagerada. Solo necesitas prestar atención. Y cuando tu instinto te diga que una peculiaridad favorita ha empezado a parecer otra cosa, confía en él y habla con tu veterinario. Detectar estos patrones pronto es lo que evita que lo adorable termine volviéndose absorbente.