📝HISTORIA EN BREVE

  • Es un hecho demostrado que los perros que viven en refugios sufren altos niveles de estrés
  • El personal y los voluntarios de los refugios pasean a los perros con la mayor frecuencia y durante el mayor tiempo posibles para reducir su estrés y mejorar su bienestar
  • Los resultados de un nuevo estudio muestran que una combinación de paseos cortos y sesiones de caricias dentro de sus recintos es más beneficiosa para los perros y también requiere menos tiempo del personal de los refugios
  • Investigaciones anteriores sugieren que los perros prefieren las caricias a los elogios
  • Los seres humanos también obtienen beneficios para la salud y el bienestar psicológico al interactuar con los perros y acariciarlos

La mayoría de los compañeros caninos, incluso los que viven en hogares cariñosos, se enfrentan al estrés en su vida diaria. Y aunque los factores que les generan estrés suelen ser muy diferentes de los que afectan a los seres humanos, no son menos significativos. De hecho, las investigaciones muestran que el estrés puede afectar negativamente la salud y la esperanza de vida de los perros.¹

Cuando están bajo estrés, sus cuerpos liberan una cantidad excesiva de norepinefrina, conocida como la “hormona de lucha o huida”, la cual puede alterar el microbioma intestinal e interferir con la motilidad del tracto gastrointestinal (GI).²

Si tu perro mimado se enfrenta a cierto nivel de estrés casi todos los días, puedes imaginar cuánto más estresante resulta la vida para los perros que están en refugios de animales. Por fortuna, hoy en día hay muchos expertos que investigan el estrés que experimentan las mascotas de los refugios y las formas de aliviarlo.

Los paseos diarios son el “estándar de oro” en muchos refugios

Hace algunos años, la Dra. Jacklyn Ellis, responsable de programas de la Toronto Humane Society, presentó en la Conferencia Virtual de la Sociedad de Comportamiento Animal un estudio que comparaba los efectos de las caricias y los paseos en la reducción del estrés de los perros de refugio.

Los resultados del estudio, titulado “La interacción entre humanos y animales y el bienestar de los perros de refugio: la importancia del tipo y la duración”,³ sugieren que acariciar a los perros de refugio es más beneficioso que pasearlos. Esto podría resultar sorprendente, ya que durante mucho tiempo se ha creído que la mejor manera de mejorar la vida de los perros de refugio es pasearlos con regularidad.

De hecho, históricamente, el éxito de los programas de enriquecimiento para perros de refugio se ha medido en función del tiempo dedicado a pasearlos, aunque su efecto nunca se ha evaluado científicamente. Otro problema importante es que realizar varios paseos diarios en un refugio requiere mucho tiempo del personal y los voluntarios. Dado que muchos refugios carecen de los recursos necesarios, dedicar tantos recursos humanos a un protocolo que no se ha investigado a fondo puede ser contraproducente.

Un estudio muestra que combinar paseos cortos con sesiones de caricias funciona mejor

La Dra. Ellis examinó tres protocolos de interacción con seres humanos, en los que varió el tipo de interacción y su duración para determinar cuál era el más beneficioso para el bienestar fisiológico y conductual de los perros:

  • Un grupo de perros realizó cuatro paseos de 10 minutos al día, para un total de 40 minutos.
  • Un grupo realizó tres paseos de 30 minutos y uno de 10 minutos al día, para un total de 100 minutos.
  • Un grupo realizó cuatro paseos de 10 minutos al día y recibió dos sesiones de caricias de 15 minutos, para un total de 70 minutos.

Para evaluar el efecto en los perros de las distintas interacciones con las personas, Ellis midió sus niveles de cortisol y oxitocina, así como su frecuencia cardíaca. También observó si los perros mostraban comportamientos positivos, como mover la cola, estirarse y acercarse a la parte delantera de sus recintos, así como comportamientos relacionados con el estrés, como lamerse los labios, bostezar, jadear, apartar la mirada, gemir, sacudir todo el cuerpo y ladrar.

Los resultados del estudio indican que una combinación de paseos cortos y sesiones de caricias dentro de los recintos de los perros es más beneficiosa que los paseos más largos sin caricias, incluso cuando el tiempo total que pasan con las personas es menor (70 vs.100 minutos). Esto podría ser una buena noticia para el personal y los voluntarios de los refugios, ya que esta combinación requiere menos tiempo y, de hecho, es mejor para los perros.

Ellis señala que estos son resultados preliminares y que se necesita una muestra más grande antes de poder llegar a conclusiones. Sin embargo, según Karen B. London, especialista en comportamiento animal aplicado:

“Los resultados preliminares de este estudio sin duda sugieren que las caricias son tan poderosas y eficaces para ayudar a los perros a sentirse mejor como lo son para ayudar a las personas a sentirse mejor”.⁴

Muchas mascotas muy queridas terminan en refugios por diversas razones, por lo que tiene sentido que lo que más anhelen estos animales sea la cercanía física y el contacto que están acostumbrados a recibir. Es alentador que investigadoras como la Dra. Ellis trabajen para identificar el mejor enfoque para reducir al máximo el estrés de las mascotas que viven en refugios.

Un estudio anterior: los perros prefieren las caricias a los elogios

Un estudio de 2015, acertadamente titulado “¡Cállate y acaríciame!”, realizado por investigadores de la Universidad de Florida y la Universidad de Arizona, sugiere que, cuando la recompensa consiste en elogios o caricias, las caricias ganan sin lugar a dudas. El propósito del estudio era determinar no solo si los perros preferían las caricias a los elogios verbales, sino también si les importaba quién los acariciaba o elogiaba: su dueño o un desconocido.⁵

Los investigadores trabajaron con tres grupos de perros: perros de refugio, perros de familia evaluados en presencia de desconocidos y perros de familia evaluados en presencia de sus dueños. Cada perro fue llevado con correa a una habitación para conocer a dos asistentes que estaban sentados en sillas.

Para los dos primeros grupos de perros, ambos asistentes eran desconocidos, pero para el tercer grupo, un asistente era un desconocido y el otro era el dueño del perro. Uno de los dos asistentes saludaba al perro con elogios; el otro lo saludaba con caricias. Después, se llevaba al perro a un punto de la habitación situado a la misma distancia de ambos asistentes, se le quitaba la correa y se medía su interacción voluntaria con cada asistente en sesiones de 10 minutos.

Durante cada sesión, los asistentes ofrecían solo elogios o solo caricias durante 5 minutos. Después intercambiaban sus funciones durante los 5 minutos restantes. Se evaluó a los perros en función de la proximidad física y del tiempo que pasaban con cada asistente.

Los resultados del experimento no dejaron lugar a dudas: todos y cada uno de los perros prefirieron las caricias a los elogios verbales. Los perros no solo pasaban más tiempo con la persona que los acariciaba, sino que lo hacían incluso cuando era su dueño quien los elogiaba y un desconocido quien los acariciaba.

Y cuando los asistentes cambiaban de lugar a mitad de la sesión, los perros permanecían junto a la persona que los acariciaba. Una de las razones por las que los perros podrían disfrutar tanto de las caricias es que su frecuencia cardíaca y su presión arterial disminuyen durante el proceso.⁶

Así que, tanto los perros de refugio como los que viven en familia, ya sea que estén con sus dueños o con desconocidos, prefieren las caricias a los elogios. Así lo indica este estudio y lo confirma la experiencia de muchos de nosotros al convivir con mascotas. El contacto físico es muy importante para nuestros queridos compañeros caninos, que parecen no cansarse nunca de recibir caricias. Aunque los elogios verbales despertaron brevemente su interés, su efecto apenas superó al de la ausencia total de interacción.

Según los investigadores, estos resultados confirman que las caricias proporcionan un refuerzo positivo para el comportamiento canino. Es probable que recibir caricias sea un estímulo reforzador natural para los perros, mientras que los elogios por sí solos no son eficaces y quizá deban combinarse con caricias o comida.⁷

Acariciar a los perros también aporta beneficios para la salud de los seres humanos

Las investigaciones sobre el vínculo entre humanos y animales indican que existe una verdadera química entre los perros y sus dueños. Las interacciones diarias con su compañero canino tienen un efecto positivo medible en su bioquímica, gracias a la hormona oxitocina. La oxitocina recibe varios apodos, entre ellos el de “hormona del abrazo”.

En un estudio publicado en 2003, se llevó a los dueños de perros a una habitación y se les pidió que se sentaran con sus perros en una alfombra colocada en el suelo.⁸ Durante media hora, los dueños centraron toda su atención en sus perros, les hablaron con suavidad y los acariciaron, rascaron y mimaron. Se extrajo sangre a los dueños al principio y al final de la sesión de 30 minutos.

Los investigadores observaron una disminución de la presión arterial de los dueños y niveles elevados de oxitocina y otras hormonas. Entre estas se encontraban las betaendorfinas, asociadas con el alivio del dolor y la euforia; la prolactina, que favorece el vínculo entre padres e hijos; la feniletilamina, cuyos niveles aumentan en las personas que mantienen relaciones románticas; y la dopamina, que intensifica las sensaciones de placer.

Increíblemente, los niveles de esas mismas hormonas también aumentaron en los perros, lo que sugiere que los sentimientos de apego son mutuos.

Estos y otros estudios son, en realidad, solo la punta del iceberg. Comprender los mecanismos de la relación entre humanos y animales, y sus implicaciones para todas las especies, mantendrá ocupados a los investigadores durante mucho tiempo.