📝HISTORIA EN BREVE

  • La hipoglucemia, o un bajo nivel de azúcar en la sangre, ocurre cuando el cuerpo de un perro consume la glucosa más rápido de lo que puede producirla, lo que priva a sus células de un combustible esencial
  • Las señales de advertencia van de sutiles a graves: temblores, debilidad, falta de coordinación, confusión, contracciones musculares, pérdida de la visión o convulsiones. Los síntomas leves pueden convertirse en una crisis en cuestión de minutos
  • Los cachorros, las razas miniatura, los perros diabéticos, los perros de trabajo o de caza y las mascotas con enfermedad hepática, enfermedad de Addison o tumores pancreáticos enfrentan el mayor riesgo de sufrir descensos repentinos e inesperados del azúcar en la sangre
  • Frotar miel, jarabe de arce o jarabe de maíz en las encías, mantener a tu perro abrigado y llamar de inmediato al veterinario es la respuesta de emergencia habitual ante cualquier sospecha de un episodio de hipoglucemia
  • El xilitol, un endulzante presente en chicles sin azúcar, mantequilla de maní, caramelos de menta y productos horneados, es extremadamente tóxico para los perros y puede provocar hipoglucemia peligrosa o insuficiencia hepática aguda en dosis sorprendentemente pequeñas

🩺Revisado por la Dra. Arielle Walton

En un momento, tu perro trota por la cocina en busca de algo para comer. Al siguiente, se queda extrañamente inmóvil, con las patas temblorosas y los ojos un poco vidriosos, sin parecer del todo él mismo. O quizá se desploma mientras juega, o parece confundido sobre dónde está la puerta de entrada. Es uno de esos momentos que te revuelven el estómago porque sabes que algo no está bien, aunque todavía no sepas qué.

Una posibilidad que vale la pena comprender es la hipoglucemia, es decir, un bajo nivel de azúcar en la sangre. Es poco frecuente, pero cuando ocurre puede avanzar rápido, y saber qué señales buscar y qué hacer primero puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida en casa y una visita de emergencia al veterinario.

Qué es realmente un bajo nivel de azúcar en la sangre

La glucosa es el principal combustible que utiliza el cuerpo de tu perro, en especial su cerebro. Cuando el azúcar que circula en la sangre desciende por debajo del rango normal, las células, sobre todo las cerebrales, empiezan a quedarse sin la energía que necesitan para funcionar. Eso es lo que produce los temblores, la debilidad, la confusión y, en casos graves, las convulsiones o la pérdida del conocimiento.

Los descensos del azúcar en la sangre ocurren por una de tres razones básicas: el cuerpo de tu perro utiliza la glucosa más rápido de lo que puede producirla, no produce suficiente desde un principio o produce demasiada insulina, lo que retira la glucosa de la circulación. Cualquiera de estas situaciones puede provocar una caída brusca de los niveles, a veces en cuestión de minutos.¹

Las señales a las que debes prestar atención

Los síntomas pueden ser sutiles al principio y agravarse rápido. Algunos perros apenas dan una pista de que algo anda mal antes de presentar problemas más evidentes, mientras que otros pasan de estar bien a mostrar una debilidad visible en cuestión de minutos. Las señales comunes incluyen:

  • Temblores o sacudidas
  • Debilidad o letargo inusual
  • Marcha tambaleante o falta de coordinación
  • Confusión o desorientación
  • Contracciones musculares involuntarias
  • Pérdida del apetito
  • Vómitos o diarrea
  • Cambios en la visión o ceguera aparente
  • Convulsiones
  • Colapso o pérdida del conocimiento

Cada una de estas señales merece atención, incluso si parece leve. La hipoglucemia puede empeorar rápido, y un tambaleo leve puede convertirse en una convulsión o en pérdida del conocimiento en poco tiempo si el azúcar en la sangre sigue bajando.²

Quiénes corren mayor riesgo

Algunos perros son más propensos que otros a sufrir caídas bruscas del azúcar en la sangre. Los grupos de mayor riesgo incluyen:3,4

  • Cachorros menores de 3 meses: sus sistemas todavía no regulan bien la glucosa.
  • Razas miniatura: los chihuahuas, yorkshire terriers, pomeranias, malteses, caniches toy, papillones, shih tzus, pequineses y pinschers miniatura suelen tener hígados más pequeños y menos reservas de glucosa.
  • Perros con diabetes: en especial los que reciben insulina.
  • Perros de caza, de trabajo y muy activos: la hipoglucemia puede ocurrir durante un esfuerzo intenso (“hipoglucemia del perro de caza”).
  • Perros con enfermedad hepática, enfermedad de Addison, tumores pancreáticos (insulinomas) o derivaciones portosistémicas.
  • Perros que se recuperan de una infección grave o de sepsis.

Si tu perro pertenece a una de estas categorías, vale la pena prestar especial atención a los síntomas y tener un plan sobre qué hacer.

Qué la causa

Las causas van de situaciones cotidianas a problemas graves. Saltarse comidas o dejar pasar más tiempo de lo habitual entre ellas puede desencadenar un descenso, en especial en cachorros y razas pequeñas. El ejercicio intenso con el estómago vacío puede causar lo mismo en un perro de trabajo o de caza. En los perros diabéticos, los niveles pueden bajar de forma peligrosa si las dosis de insulina y la alimentación no se coordinan correctamente. También hay causas más preocupantes, como las siguientes:5,6

  • Los insulinomas (tumores del páncreas) producen un exceso de insulina y pueden reducir el azúcar en la sangre sin previo aviso. La enfermedad hepática altera la capacidad del órgano para almacenar y liberar glucosa, una de las funciones más importantes que el hígado realiza de manera continua.
  • La enfermedad de Addison interfiere con las hormonas que mantienen estable el azúcar en la sangre, y alrededor de una cuarta parte de los perros con Addison presenta hipoglucemia en algún momento.
  • Las infecciones bacterianas graves pueden desencadenar sepsis, que puede provocar caídas bruscas de la glucosa mientras el cuerpo combate la infección.
  • Las derivaciones portosistémicas, una anomalía congénita de los vasos sanguíneos más frecuente en algunas razas pequeñas, también pueden desestabilizar la regulación del azúcar en la sangre.

Y hay otra causa que todo cuidador de mascotas necesita conocer: el xilitol. Este endulzante artificial, presente en chicles sin azúcar, caramelos de menta, mantequilla de maní, productos horneados y algunos medicamentos, es extremadamente tóxico para los perros. Incluso cantidades pequeñas (tan solo 0.1 gramos por kilogramo de peso corporal) pueden causar hipoglucemia peligrosa, mientras que las dosis mayores pueden provocar insuficiencia hepática aguda. Si sospechas que tu perro ingirió xilitol, trátalo como una emergencia y acude de inmediato a un veterinario.

Qué hacer ahora mismo

Si tu perro de repente tiembla, está débil o no se comporta como de costumbre, y sospechas que tiene un nivel bajo de azúcar en la sangre, actúa con rapidez y calma. La buena noticia es que la respuesta inmediata es sencilla, y la mayor parte de lo que necesitas ya está en tu cocina. La respuesta consta de tres partes:

1. Dale azúcar rápidamente: si tu perro está consciente y puede tragar, ofrécele su alimento habitual o un pequeño refrigerio. Si lo rechaza o no puede comer, frota un líquido con alto contenido de azúcar (miel, jarabe de arce, jarabe de maíz o jarabe de glucosa simple) directamente sobre sus encías, lengua y la parte interna de sus mejillas. Dale alrededor de una cucharadita si es un perro pequeño y más si es uno grande. Evita cualquier producto sin azúcar (podría contener xilitol) y las mermeladas de uvas o pasas, que son tóxicas.

Si tu perro no puede tragar, sigue aplicando pequeñas cantidades sobre las encías con un masaje suave para que el azúcar se absorba a través de la boca.

2. Mantenlo abrigado: el frío empeora la hipoglucemia. Envuelve a tu perro en una manta o utiliza una botella de agua tibia, no caliente, envuelta en tela. Nunca apliques calor directamente sobre su piel.

3. Llama al veterinario: aunque tu perro parezca recuperarse en cuestión de minutos, se trata de una emergencia y necesita que lo examinen. Los episodios de hipoglucemia tienden a repetirse, y suele haber una causa subyacente que merece ser diagnosticada. Si tu perro tiene una convulsión, no responde o viste que tuvo acceso a algo que contiene xilitol, llévalo de inmediato a un servicio de urgencias veterinarias.

Prevención a largo plazo: el enfoque integrativo

Una vez que tu veterinario haya descartado o diagnosticado cualquier causa subyacente, la mayor parte de la prevención cotidiana se reduce a un manejo constante y cuidadoso. Los veterinarios integrativos y holísticos suelen hacer hincapié en varios aspectos clave:⁷

  • Aliméntalo en un horario constante: las comidas regulares (varias porciones pequeñas en el caso de los cachorros, las razas miniatura y los perros diabéticos) ayudan a evitar los intervalos largos que permiten que el azúcar en la sangre caiga de forma brusca. Nunca omitas las comidas de un perro de alto riesgo.
  • Elige una alimentación basada en alimentos reales: los alimentos de alta calidad y mínimamente procesados, con buenas proteínas, grasas saludables y carbohidratos adecuados, favorecen una regulación más estable de la glucosa que las croquetas muy procesadas y repletas de ingredientes de relleno. La base son los ingredientes frescos e integrales: proteínas magras como pollo, pavo y pescado; vegetales y alimentos ricos en almidón de bajo índice glucémico, como ejotes, brócoli, calabaza y camote; además de grasas saludables. Evita los premios azucarados, los ingredientes de relleno de alto índice glucémico y cualquier producto que contenga xilitol.
  • Aliméntalo antes de una actividad intensa: si tu perro caza, trabaja o corre largas distancias, asegúrate de que haya comido primero. La “hipoglucemia del perro de caza” ocurre cuando un esfuerzo que demanda mucha energía supera las reservas de glucosa.
  • Apoya todo el organismo: los veterinarios integrativos suelen utilizar hierbas y apoyo nutricional para ayudar a regular el azúcar en la sangre y apoyar el hígado y el páncreas, incluidos el fenogreco, la gymnema sylvestre, la canela, el melón amargo y la cúrcuma. No sustituyen la atención veterinaria, en especial en los perros diabéticos, pero pueden formar parte de un plan más amplio para las mascotas propensas a las fluctuaciones del azúcar en la sangre. Consulta cualquier cambio en los suplementos con un veterinario familiarizado con los enfoques integrativos.
  • Reduce el estrés: el estrés aumenta el consumo de energía y puede contribuir a los descensos del azúcar en la sangre, en especial en las razas pequeñas y los cachorros. Una rutina tranquila, el ejercicio regular y un entorno estable ayudan.
  • Mantén el xilitol fuera de su alcance: lee todas las etiquetas de ingredientes; las mantequillas de maní sin azúcar, los chicles, los caramelos de menta, los productos horneados e incluso algunos medicamentos y pastas dentales para humanos contienen xilitol. Mantenlos todos fuera del alcance de sus patas.

Cuándo llamar al veterinario

Cualquier episodio de hipoglucemia merece una llamada al veterinario, incluso si tu perro parece estar bien después. Algunas situaciones requieren una visita inmediata a la clínica. Entre ellas se encuentran:

  • Convulsiones o pérdida del conocimiento
  • Síntomas que no se resuelven después de darle azúcar
  • Sospecha de ingestión de xilitol
  • Cualquier episodio en un perro diabético
  • Episodios repetidos en un período corto
  • Cualquier otro síntoma que acompañe al nivel bajo de azúcar en la sangre: vómitos, fiebre o cambios en la respiración

Tu veterinario podría realizar análisis de sangre (hemograma completo, perfil bioquímico y medición de glucosa), pruebas de función tiroidea y cortisol, análisis de orina y estudios de diagnóstico por imágenes para buscar causas subyacentes como insulinomas, enfermedad de Addison, afecciones hepáticas o infecciones. Llegar a la causa de fondo es lo que convierte un episodio aterrador en algo que puedes controlar a largo plazo.

Estar preparado puede ayudar a salvar la vida de tu mascota

Ver a un perro tembloroso y desorientado da miedo, pero saber cómo se manifiesta la hipoglucemia y conocer las medidas inmediatas que te permitirán ganar algo de tiempo para llegar al veterinario es uno de esos conocimientos que, como cuidador de mascotas, realmente salva vidas.

Combina eso con comidas regulares, alimentos de calidad, un hogar libre de xilitol y un veterinario integrativo que tenga una visión de la salud de todo el organismo de tu perro, y habrás hecho la mayor parte de lo que está en tus manos para evitar que esto se convierta en un problema recurrente. Si tu perro pertenece a uno de los grupos de mayor riesgo (una raza miniatura muy pequeña, un cachorro joven, un perro diabético, uno de trabajo o uno de edad avanzada con afecciones subyacentes), tener un pequeño tubo de miel o jarabe de maíz en tu cocina y en tu automóvil no es exagerado. Es un seguro. Y es el tipo de pequeña preparación que puede convertir un momento aterrador en uno manejable.